viernes, 29 de mayo de 2026

¿Por qué el crecimiento económico ya no nos hace sentir mejor? La brújula de la ONU para rescatar el futuro. Episodio 3

Episodio 1 Episodio 2 AUDIO-41    PRESENTACIÓN


Desde hace décadas existen advertencias sobre el mal uso del PIB como medida general de progreso. En particular, uno de los artífices de la contabilidad de la renta nacional, el premio Nobel Simon Kuznets 1934, observó hace varias décadas que: «El bienestar de una nación difícilmente puede inferirse a partir de la medición de la renta nacional». 

En 2009, el Informe Stiglitz-Sen - Fitoussi argumentó que «ha llegado el momento de que nuestro sistema de medición cambie su enfoque, pasando de medir la producción económica a medir el bienestar de las personas. Y las medidas de bienestar deben enmarcarse en un contexto de sostenibilidad».

La propuesta actual de la ONU para medir el progreso "más allá del PIB" no es un esfuerzo aislado, sino la culminación de décadas de investigación, debates académicos e iniciativas nacionales e internacionales que han buscado una visión más completa del bienestar humano y planetario.

El problema central es que estamos intentando navegar las complejidades del siglo XXI con mapas del siglo XX. El Producto Interno Bruto (PIB) es una herramienta magistral para medir el flujo de caja de una economía, pero es ciego ante la depreciación de nuestro patrimonio humano y natural. Al ignorar lo que no tiene precio de mercado, hemos terminado "pidiendo prestado al futuro" para inflar el presente. Como señala el reciente informe de las Naciones Unidas  "Contar lo que realmente importa", lo que medimos influye en lo que valoramos. Para corregir este rumbo, la ONU propone una nueva brújula: un panel de 31 indicadores que nos permitan ver el "panorama completo" y, de manera crucial, el desarrollo de un  Indicador Principal de Bienestar  (Headline Indicator) que sintetice el progreso real más allá de la producción.

Este es el tercer y último de los tres artículos en los que he dividido la exposición de la propuesta de la ONU. En el primero se abordan los antecedentes, la motivación de la propuesta, la sucinta descripción de los cuatro pilares en los que se divide ésta y la agenda de implantación prevista. En el segundo me centré en describir los indicadores asociados a los pilares 1 y 2 y, en este tercer y último artículo, me centraré en la descripción de los indicadores asociados a los pilares 3 y 4.

El Pilar de la Equidad: Por qué no basta con que el "promedio" suba

El bienestar de una nación no es un promedio aritmético, sino una distribución de oportunidades. El Pilar 3 (Equidad e Inclusión) del nuevo marco de la ONU sostiene que un PIB per cápita al alza puede ser un espejismo si los beneficios se quedan en la cima de la pirámide.Desde la perspectiva del estratega, la concentración extrema de riqueza no es solo un problema ético, sino un riesgo macroeconómico. Cuando el poder económico se aglutina en el 1% más rico, se erosiona el  Capital Institucional : la confianza en los servicios civiles y la legitimidad democrática se desvanecen, convirtiendo el crecimiento en un proceso frágil y propenso al conflicto. La confianza, por tanto, debe medirse como un activo económico real, no como una variable blanda.


Indicadores clave para una prosperidad compartida:

  • Desigualdad de Riqueza:  Monitoreo específico de la porción de activos en manos del 1% más rico.

  • Brecha Salarial de Género:  Una medida de justicia sistémica que compara ingresos por hora entre hombres y mujeres.

  • Desigualdad Regional:  El acceso a la infraestructura básica, midiendo cuánta población rural vive a menos de 2 km de un camino transitable en cualquier clima."Lo que medimos determina lo que valoramos. Esa es la cuestión que este trabajo sitúa ahora en el centro de la agenda internacional". —  Pedro Manuel Moreno , Secretario General Adjunto de ONU Comercio y Desarrollo.

La cara invisible de la privación: Pobreza multidimensional y solapada

El informe introduce una precisión necesaria sobre la privación humana a través de las "privaciones superpuestas". No basta con contar billetes; hay que entender cómo se entrelazan la falta de educación, la salud precaria y la exclusión.


Nuevas métricas de la dignidad:

  • Índice de Pobreza Multidimensional (IPM):  Identifica carencias simultáneas que el ingreso no detecta. Una persona puede tener un salario por encima de la línea de pobreza pero vivir sin agua potable o acceso a salud, lo que la mantiene en una vulnerabilidad estructural.

  • Línea de Pobreza Societal:  Este concepto es vital para entender la modernidad. Reconoce que, a medida que un país se enriquece, el costo de ser un miembro funcional de la sociedad aumenta. No se trata solo de sobrevivir biológicamente, sino de tener los medios para participar activamente en la vida comunitaria y económica.

El Pilar de la Sostenibilidad: El inventario de lo que dejaremos atrás

El Pilar 4 (Sostenibilidad y Resiliencia) propone un cambio de paradigma: pasar de la contabilidad de "flujo de caja" (PIB) a la de "almacén" (Capitales). Si el PIB es el ingreso mensual de una familia, los Capitales son su patrimonio acumulado. Ignorar el agotamiento de estos activos es engañarse a uno mismo.La urgencia es científica: el informe GEO-7 revela que la degradación ambiental ya nos pasa factura. Solo la contaminación del aire cuesta  8.1 billones de dólares anuales  (el 6.1% del PIB mundial) y provoca  9 millones de muertes prematuras  al año. Seguir midiendo el éxito solo con el PIB mientras destruimos estos activos es, literalmente, quemar la casa para mantenernos calientes.


Indicadores del "almacén" nacional:

  • Capital Humano:  Más allá de la productividad, el informe vigila los "Años de vida potencial perdidos" (PYLL) por causas evitables y la tasa de jóvenes NEET (que no estudian ni trabajan), activos que se marchitan por falta de inversión.

  • Capital Social e Institucional:  La confianza interpersonal y la fe en el servicio civil se miden como activos que reducen los costos de transacción y permiten la resiliencia ante crisis."El crecimiento a cualquier coste nos deja a todos más pobres, no más ricos". —  Antonio Guterres , Secretario General de las Naciones Unidas.

La naturaleza como activo, no como recurso gratuito

Dentro de la sostenibilidad, el informe advierte sobre el  "espejismo de sostenibilidad" . Esto ocurre cuando el crecimiento del capital producido (fábricas, maquinaria) oculta la erosión catastrófica del capital natural. Para evitar este autoengaño, la ONU exige adoptar el marco SEEA (Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica) para realizar una valoración monetaria estricta de siete tipos de activos ambientales:  recursos minerales y energéticos, tierra, recursos del suelo, recursos madereros, recursos acuáticos, otros recursos biológicos y recursos hídricos . Al incluirlos en el balance nacional, la destrucción de un bosque deja de computarse como "progreso" por la venta de madera y se revela como lo que es: una pérdida neta de riqueza.

El fin de las fronteras para el bienestar

El bienestar no puede ser un juego de suma cero. El informe insiste en medir los efectos transfronterizos ( spillovers ). Una nación no es "exitosa" si su alta calidad de vida depende de exportar sus emisiones de carbono a través del comercio o de cadenas de suministro que explotan recursos ajenos. Esta interdependencia obliga a una reflexión profunda sobre la  Inteligencia Artificial (IA) . Evaluar la IA solo por su aporte al PIB sería miope. Si bien puede disparar la productividad, el estratega debe preguntarse: ¿qué ocurre con el Capital Humano si la IA aumenta el estrés laboral o el desempleo, elevando los años de vida potencial perdidos (PYLL)? Si el aumento del PIB por la IA se traduce en una erosión de la cohesión social y la salud mental, la  Riqueza Neta  de la nación podría estar disminuyendo, no aumentando.

Conclusión: Hacia una economía de lo que realmente cuenta

La propuesta de la ONU no busca jubilar al PIB, sino quitarle su corona de juez único. Al integrar la Equidad y la Sostenibilidad como pilares innegociables, transformamos la obsesión por la producción en una estrategia de progreso real. Estamos pasando de una economía de consumo a una economía de legado.Como ciudadanos y tomadores de decisiones, la pregunta es inevitable:  ¿Estamos dispuestos a que nuestro país registre un crecimiento del PIB más modesto a cambio de ser "más ricos" en capital natural, equidad de género y confianza social?  El legado para la próxima generación no será el saldo de una cuenta corriente nacional que ignoró sus costos ambientales y sociales, sino la integridad de los capitales que logremos preservar hoy. El futuro depende de que empecemos a contar, de una vez por todas, lo que realmente cuenta.


Fuentes:


Artículo elaborado con ayuda de IA


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