jueves, 15 de octubre de 2026

PISA 2009-2025: Dieciséis años midiendo las mismas desigualdades

 AUDIO 77    PRESENTACIÓN  

BRECHAS: Género, Pública-Privada, Inmigración, Repetición de curso

Género, red de centros, origen migrante y repetición de curso: cuatro brechas que atraviesan la educación española y murciana, vistas a través de seis convocatorias de PISA.

Cuando en septiembre de 2026 el Ministerio de Educación y la OCDE publicaron los resultados de PISA 2025, el titular era previsible y, aun así, inquietante: el rendimiento en lectura sigue cayendo en casi todo el mundo desarrollado, y España no es una excepción. Pero detrás del titular hay una pregunta más interesante, y es la que ha motivado este trabajo: ¿qué ha pasado, en estos dieciséis años de pruebas PISA, con las brechas de equidad que pocas veces salen en los titulares? ¿Sigue habiendo una desventaja de las chicas en matemáticas? ¿De verdad los centros privados enseñan mejor, o solo escolarizan a otro alumnado? ¿Ha mejorado la integración del alumnado inmigrante? ¿Y qué le pasa a quien repite curso alguna vez al llegar a los 15 años?

Para responder hemos reconstruido, convocatoria a convocatoria (2009, 2012, 2015, 2018, 2022 y 2025), cuatro brechas de rendimiento —género, titularidad del centro, origen migrante y repetición de curso— para cuatro jurisdicciones, la Región de Murcia, España, la Unión Europea y la OCDE, cruzando los informes oficiales de cada ciclo con los datos que acaba de publicar la OCDE para 2025. El resultado es un mapa de dieciséis años que desmonta algún mito, confirma alguna sospecha y deja, también, zonas de sombra que conviene señalar con honestidad.

Una fotografía que cambia de foco (y una advertencia sobre Murcia)

Antes de entrar en las brechas, dos notas de contexto imprescindibles para leer bien los datos de 2025.

La primera es que PISA 2025 tuvo como competencia principal las ciencias —como en 2015—, y eso explica que sea el ámbito mejor documentado de esta edición. España obtiene 477 puntos en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas: por debajo del promedio de la OCDE y de la Unión Europea en las tres competencias. Es un cambio de tendencia relevante: en ciencias, España pasó de 493 puntos en 2015 a 477 en 2025, mientras que el promedio OCDE-35 solo cayó 7 puntos en el mismo periodo, así que un país que en 2015 estaba por encima de la media internacional hoy está por debajo. En lectura, el informe español habla de un «descenso ininterrumpido desde 2015», con una caída especialmente brusca en el último ciclo: 23 puntos.

La OCDE ha dedicado, por primera vez, un apartado completo a explicar por qué cae la lectura en casi todo el mundo, y propone cuatro hipótesis complementarias —no excluyentes— que merece la pena tener presentes como telón de fondo de todo lo que sigue: el alumnado parece sostener peor la atención en tareas largas y se declara menos motivado; los centros afrontan más necesidades de apoyo y más dificultades de convivencia; los sistemas educativos gestionan aulas cada vez más diversas con herramientas que a veces no bastan; y, por último, las tendencias sociales —hábitos de lectura, vida digital, secuelas de la pandemia— han cambiado el entorno en el que se aprende. El propio informe insiste en que estas causas se combinan, no compiten, y que no señalan a alumnado, profesorado y familias como responsables únicos.

La segunda nota, más técnica pero necesaria para interpretar cualquier cifra murciana de 2025: la Región de Murcia registró un 13 % de exclusiones en la muestra, un porcentaje «especialmente alto» según el propio informe. Las exclusiones de la muestra previamente seleccionada se pueden dar en los centros educativos o en los estudiantes. Por ejemplo, algunos centros educativos se pueden excluir por estar situados en zonas remotas o poco accesibles, o porque son muy pequeños, o por haber sufrido las consecuencias de un fenómeno natural (pandemia, epidemia, erupción volcánica, terremoto) u otros motivos. Los estudiantes se pueden excluir por discapacidad intelectual o física, o por un dominio limitado de la lengua de la prueba. La OCDE decidió incluir los datos murcianos en sus comparaciones internacionales, pero con una nota de advertencia sobre un riesgo de sesgo por sobreestimación. Es decir: los datos de Murcia en 2025 son utilizables, pero hay que leerlos con algo más de cautela que los del resto de comunidades; se han excluido demasiados alumnos. Lo señalamos aquí una vez para no tener que repetirlo en cada cifra.

Género: ellas en lectura, ellos en matemáticas, y Murcia disparada en 2025

La brecha de género es la más estable de las cuatro, y también la más conocida: en las seis convocatorias, sin excepción, la lectura favorece a las chicas (entre 18 y 43 puntos según año y territorio) y las matemáticas favorecen a los chicos (entre -5 y -21 puntos). Las ciencias, en cambio, se mueven cerca de la paridad, sin un patrón claro.

Lo llamativo de 2025 es la Región de Murcia. Mientras España, la UE y la OCDE mantienen un patrón razonablemente estable, Murcia dispara su brecha matemática hasta los -21,2 puntos a favor de los chicos, la mayor de toda su serie histórica y también la mayor de las cuatro jurisdicciones ese año. Es un salto brusco —en 2018 esa misma brecha era de solo -6,5 puntos— que convierte a Murcia en el territorio más volátil de un ciclo a otro, tanto en matemáticas como, históricamente, en el balance global entre las tres competencias (que ha llegado a favorecer a las chicas en 2012 y 2015, y a los chicos en el resto de convocatorias).

Público-privado: una ventaja que se evapora en cuanto se mide bien

Esta es, probablemente, la brecha con una lectura más engañosa si no se hace bien. En bruto, el alumnado de centros privados obtiene sistemáticamente mejores resultados que el de centros públicos: entre 10 y 41 puntos, según el año, en la mayor parte de la serie. Pero esa diferencia mezcla dos cosas muy distintas: el efecto real del centro y el hecho de que los centros privados escolarizan, de partida, a un alumnado con mejor nivel socioeconómico y cultural (ISEC).

Cuando se descuenta el ISEC del estudiante, y sobre todo cuando se descuenta también el ISEC del propio centro, la ventaja privada se reduce drásticamente y, en varios casos, desaparece o se invierte. En ciencias 2025, por ejemplo, España pasa de una brecha bruta de 23 puntos a sólo 7 puntos al descontar el ISEC del alumno, y a -4 puntos (ventaja pública) al descontar también el del centro. En la Región de Murcia el efecto es aún más marcado: la brecha bruta de casi 11 puntos se convierte en una ventaja de los centros públicos de más de 18 puntos una vez controlados ambos factores. El patrón se repite, con matices, en matemáticas (dato de 2022): España pasa de 35 puntos a sólo 5 al descontar ambos ISEC, y Murcia prácticamente a cero.

Buena parte de la brecha público-privada que vemos en los rankings es, en realidad, una brecha de composición social, no de eficacia docente.

Una limitación: ninguna convocatoria de PISA publica este cruce (titularidad × ISEC) para las tres competencias a la vez —cada año ofrece, como mucho, una—, así que la comparación entre años se hace necesariamente subcompetencia a subcompetencia.

Origen migrante: la brecha que Murcia no logra cerrar

Si la brecha público-privada se desinfla al controlar el ISEC, la brecha entre alumnado nativo e inmigrante es la más resistente de las cuatro y, para la Región de Murcia, la más preocupante. En todas las convocatorias con datos disponibles, Murcia presenta la brecha más amplia de las cuatro jurisdicciones analizadas —entre 54 y 63 puntos—, sistemáticamente por encima de España, la UE y la OCDE.

Parte de esta distancia tiene una explicación demográfica: en 2025, el alumnado de origen migrante representa el 26,6 % del total en la Región de Murcia, muy por encima del 20,3 % de España y del entorno del 16-17 % de la media europea y de la OCDE. Murcia no solo tiene la brecha más grande, sino también, con diferencia, la mayor proporción de alumnado al que esa brecha afecta.

El dato más noticiable del periodo reciente, sin embargo, es un cruce de trayectorias a escala europea: en 2012, la brecha española (49,7 puntos) superaba, con creces, la de la Unión Europea (32,4). En 2025 la relación se ha invertido —la brecha de la UE (48,2) supera ya a la española (39,8)— porque la brecha nativo-inmigrante ha crecido de forma sostenida en el conjunto de la Unión Europea durante toda la última década, mientras España, con altibajos, ha mejorado su posición relativa. Murcia, en cambio, no participa de esa mejora: su brecha apenas se ha movido del entorno de los 54-63 puntos en toda la serie.

Cuánto pesa el origen social

Gran parte de esa distancia, sin embargo, no es solo cuestión de pasaporte: es cuestión de renta. Cuando se descuenta el nivel socioeconómico y cultural (ISEC) del propio alumno, la brecha entre nativos e inmigrantes en matemáticas se reduce entre un tercio y casi la mitad en todos los territorios analizados. En España pasó de 52 a 36 puntos entre 2012 y su versión ajustada, y de 43 a 21 puntos en 2025. En la Región de Murcia, la comunidad con la brecha bruta más amplia de las cuatro, el ISEC explica todavía más terreno: de 59 a 39 puntos en 2012, y de 59 a 32 en 2025.

El patrón se repite en la OCDE, aunque con una diferencia importante: allí la brecha de partida es menor —34 puntos en 2012, 44 en 2025— y también se reduce a más de la mitad tras el ajuste (21 y 27, respectivamente). La Unión Europea, con datos disponibles solo para 2025, muestra un comportamiento similar: de 52 a 25 puntos. En ningún caso el ajuste hace desaparecer la brecha del todo, a diferencia de lo que ocurre con la titularidad del centro: descontado el ISEC del alumno, sigue habiendo una desventaja neta —de entre 21 y 39 puntos, según el territorio y el año— asociada específicamente a la condición migrante, más allá de la renta y los estudios de la familia.


El fenómeno, además, afecta a una proporción de alumnado cada vez mayor y el propio Informe PISA subraya que la diversidad en las aulas «no supone en sí misma un problema», pero sí un reto, porque la condición de migrante «suele coincidir con otros factores de vulnerabilidad», entre ellos el idioma que se habla en casa, algo que exige un esfuerzo añadido en las comunidades con lengua cooficial.

Que la brecha no desaparezca del todo con el ajuste no significa que sea inevitable: en ocho de los trece países con más alumnado inmigrante que España, estos estudiantes igualan o superan a los nativos en, al menos, una de las tres competencias. Es el caso de Irlanda, con un porcentaje de alumnado extranjero (23,1 %) similar al español y sin diferencias significativas de rendimiento entre unos y otros, o de Australia y Nueva Zelanda, donde el alumnado migrante aventaja a sus compañeros autóctonos en matemáticas. La diferencia, apunta el analista de PISA Tue Halgreen, tiene que ver tanto con el origen de esa población —en España, mayoritariamente Marruecos, Colombia y Rumanía; en Irlanda, Polonia o Reino Unido— como con los recursos que cada sistema educativo destina a acogerla.

Repetir curso: la brecha más grande de todas, y la menos discutida

De las cuatro desigualdades analizadas, la asociada a la repetición de curso es, con diferencia, la de mayor magnitud —y probablemente la menos presente en el debate público. En PISA 2025, el alumnado español que nunca ha repetido curso obtiene, de media, 100 puntos más en ciencias, 95 en lectura y 96 en matemáticas que el alumnado que alguna vez ha repetido curso: brechas muy superiores a las 70-90 puntos que les separan en el promedio de la OCDE o de la Unión Europea. En Murcia, la distancia es todavía mayor en ciencias y matemáticas (114 y 113 puntos, respectivamente, en 2012 y 2018, según el año).

Una brecha de 95-100 puntos entre repetidores y no repetidores equivale, aproximadamente, a 4 ó 5 años de escolarización.

Para dimensionar lo que significa esta cifra: en PISA se considera que una diferencia de unos 20 puntos equivale, aproximadamente, a un curso escolar completo de aprendizaje. Y los datos disponibles no sugieren que la repetición «recupere» después ese terreno: como señala el análisis de Las cifras de la Educación en la R.M., todo apunta a lo contrario.

Y esta situación  es aún más preocupante en la Región de Murcia donde uno de cada 11 alumnos de ESO repitió curso en 2023-24 (8,9%). La media española es del 6,8%. Sólo Castilla-La Mancha iguala esa cifra; Cataluña, con un 2,6%, la reduce a la tercera parte y con ello muestra que es posible alcanzar cifras mucho más deseables (GR-REP-ESO). En Primaria, donde casi nadie repite en el resto del país, el contraste es mayor: el 3,1% de los escolares murcianos repitió curso, más del doble que la media nacional (1,4%) y diez veces más que en Cataluña (0,3%). Es la tasa más alta de España (GR-REP-PRIMARIA).


Aquí las fuentes oficiales tienen un vacío llamativo: la convocatoria de 2022 no publicó esta tabla en el capítulo correspondiente, y 2009 solo permite una aproximación indirecta a través del rendimiento por curso académico (2º, 3º y 4º de ESO), que en aquel informe llegaba a mostrar una diferencia de 147 puntos en lectura entre el alumnado de 2º y el de 4º de ESO —el propio germen de la brecha que hoy medimos de forma más directa.

Murcia frente al horizonte de 2030

El Espacio Europeo de Educación fija dos metas muy concretas para 2030: que el porcentaje de jóvenes de 15 años con bajo rendimiento en lectura, matemáticas y ciencias baje del 15 %, y que el de jóvenes con alto rendimiento en esas mismas competencias suba, al menos, hasta el 15 %. Son los indicadores IND-EEE-03 e IND-EEE-08, y están además conectados con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 de Naciones Unidas.

Los datos de PISA 2025 (ciencias, lectura y matemáticas) arrojan un claro mensaje para la Región de Murcia. Aunque con la cautela debida a su nota de calidad muestral: el porcentaje de alumnado que no alcanza el nivel mínimo está muy por encima del objetivo europeo y también por encima aunque en menor cuantía de las otras tres jurisdicciones analizadas (España, Europa y OCDE). Pero, simétricamente, España sigue teniendo menos alumnado en los niveles altos de rendimiento que países con puntuaciones medias comparables —una pauta que, según el propio informe, se repite ciclo tras ciclo—. Dicho de otro modo: a España, y previsiblemente a Murcia todavía más, le cuesta más acercarse a la meta del 15 % de alto rendimiento que a la del 15 % de bajo rendimiento.

Una nota final sobre cómo se ha hecho este trabajo

Todas las cifras de este artículo proceden de los capítulos de equidad de los informes españoles de PISA (2009 a 2025), del volumen internacional de la OCDE y del sitio de datos educativos Las cifras de la Educación en la R.M., cuyos análisis del ISEC, la repetición y el origen migrante en 2025 coinciden, cifra a cifra, con los que hemos calculado de forma independiente a partir de las tablas fuente —una coincidencia que da bastante tranquilidad sobre la fiabilidad de ambos ejercicios. Cuando una fuente no ofrecía un dato para un año, un territorio o una competencia —algo que ocurre con más frecuencia de la deseable, especialmente con la lectura de 2018, que España no llegó a publicar por un problema de «comportamiento de respuesta inverosímil» detectado por la propia OCDE—, lo hemos señalado como tal en lugar de estimarlo.


Fuentes: MEFPD/INEE, PISA 2009-2025. Informes españoles (capítulos de equidad y capítulo 3). OCDE, PISA 2025 Results (Volume I). Las cifras de la Educación en la R.M. (cifras.amydep.org), IND-03 y 08


viernes, 18 de septiembre de 2026

LA INVERSIÓN EDUCATIVA EN LA REGIÓN DE MURCIA

 Evolución, equidad educativa y contradicciones de gestión (2002-2024)

Informe elaborado a partir de estadísticas oficiales del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y del Instituto Nacional de Estadística

Audio-75      Presentación     Web     Gráficos   

1. Introducción

España ha modificado su marco normativo educativo en numerosas ocasiones desde 1970 —LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE y LOMLOE, entre otras leyes generales, además de las reformas específicas de Formación Profesional y Universidad—, lo que ha traído consigo cambios sucesivos de modelo curricular y, sobre todo, de prioridades presupuestarias. Este informe analiza, a partir de las series oficiales de gasto público, gasto de los hogares, becas y financiación de la enseñanza concertada, cómo se ha comportado la inversión educativa en la Región de Murcia entre el inicio de la gestión educativa autónoma, 2002 y 2024, contrastándola con la media española.

El objetivo no es solo describir cifras, sino valorar en qué medida esa inversión ha servido a la mejora del sistema y a la equidad educativa, y señalar las contradicciones que, evaluadas con la misma racionalidad que se exigiría a la gestión de una gran empresa, resultan difíciles de justificar.

2. Una inversión que crece en volumen pero no cierra la brecha con España

El gasto público educativo total de la Región de Murcia (enseñanza no universitaria, universitaria, formación ocupacional y becas propias) ha pasado de 795,483 millones de euros en 2002 a 2073,087 millones en 2024, un incremento del 160,1%. El gasto no universitario, la partida que sostiene los colegios e institutos, ha crecido en paralelo un 172,18%. Se trata, en términos absolutos, de una trayectoria de mejora: hoy hay más recursos que hace veintiún años.  Gráficos

Sin embargo, ese crecimiento no ha servido para cerrar la distancia con el resto de comunidades autónomas. El gasto público por alumno en enseñanza no universitaria en Murcia era, en 2004, de 3.504 euros, un 15,9% inferior a la media nacional (4.168 euros). Veinte años después, en 2023, Murcia gasta 6.088 euros por alumno frente a una media española de 6.851 euros: una diferencia del 11,1%. La región ha mejorado su gasto por alumno en términos nominales, pero apenas ha recortado unos pocos puntos porcentuales de distancia respecto a España en dos décadas, y de forma nada lineal: la brecha llegó a reducirse hasta el 5,8% en 2019, para volver a ensancharse hasta el 12% en 2022 tras la pandemia, y solo corregirse levemente hasta el 11,1% en 2023. Murcia ha estado instalada de forma prácticamente permanente en la mitad inferior de la tabla de gasto por alumno, junto a Madrid, Andalucía o la Comunitat Valenciana, sin acercarse en ningún momento a comunidades como el País Vasco o Navarra, que gastan entre 2.000 y 3.000 euros más por alumno y año.Gráficos del gasto por alumno

Otro dato revelador: la propia serie del Ministerio calcula la distancia de cada comunidad respecto a su máximo histórico de gasto por alumno, alcanzado en 2009, antes de los recortes de la crisis financiera. Murcia no recuperó ese nivel real de gasto por alumno hasta 2021, es decir, necesitó doce años para regresar al punto de partida. Ninguna organización consideraría razonable un plan de recuperación de doce años tras una caída de inversión, y menos cuando esa inversión afecta a un activo tan sensible al largo plazo como es la formación de las personas.



3. La erosión silenciosa de las políticas de equidad

Si el análisis se detiene en la cifra global, el diagnóstico podría parecer moderadamente positivo: más dinero, año tras año. El problema surge al mirar la composición interna del gasto, donde aparecen las partidas que sirven más directamente a la equidad educativa —compensar el origen socioeconómico del alumnado, sostener al profesorado con mejor formación, mantener ayudas propias al estudio— y que han evolucionado en sentido inverso al del presupuesto total.

La partida de Educación Compensatoria, destinada a paliar las desigualdades de origen del alumnado, pasó de 9,5 millones de euros en 2007 a solo 1,17 millones en 2023: una caída del 87,7%, mientras que en el mismo periodo el gasto no universitario global creció un 57%. Es decir, mientras el presupuesto total crecía más de la mitad, la partida reservada específicamente a compensar desigualdades desaparecía casi por completo. Gráfico

Algo parecido ocurre con la formación y el perfeccionamiento del profesorado, que llegó a superar los 13,6 millones de euros en 2012 y se ha desplomado hasta 2,2 millones en 2023 (-83,6%), con oscilaciones muy bruscas de un año a otro. En cualquier organización que dependa de su capital humano —y ninguna depende tanto de él como un sistema educativo— reducir en cuatro quintas partes la inversión en la cualificación continua de su personal es una señal de desinversión estratégica, no de simple ajuste coyuntural. Gráfico

Las becas y ayudas en la Región de Murcia (incluidas las financiadas por el MEC) alcanzaron su máximo en 2010, con 18,2 millones de euros, y en 2023 se sitúan en 7,1 millones: un 61% menos. Esta caída resulta más llamativa si se compara con la trayectoria del sistema estatal de becas que se incrementó en ese periodo un 85,9%. Mientras el Estado reforzaba su apuesta por las becas, la aportación propia de la Región de Murcia a esa misma política de equidad se mantenía muy por debajo de los niveles alcanzados una década atrás. Gráfico

Un último dato, que conviene manejar con cautela metodológica porque puede reflejar diferencias de contabilización entre administraciones, resulta igualmente llamativo: en el desglose de gasto por comunidad autónoma para 2024, la columna de becas y ayudas con cargo al presupuesto autonómico murciano asciende a apenas 1,9 millones de euros, frente a los 417,5 millones de Andalucía, los 284,3 millones de Madrid o los 167,5 millones de Cataluña. Aun descontando posibles diferencias de criterio contable entre administraciones, la magnitud de la distancia sugiere que Murcia delega en el sistema estatal la práctica totalidad del esfuerzo en becas, con una aportación propia residual.

4. La paradoja de los conciertos: el crecimiento más rápido de España se dirige a la privada

El hallazgo más difícil de encajar con una lógica de equidad aparece al analizar la financiación de conciertos y subvenciones a la enseñanza privada. Entre 2002 y 2024, el gasto público murciano en esta partida ha crecido un 280,8%, el mayor incremento acumulado de las diecisiete comunidades autónomas, muy por encima de Madrid (+199,9%), La Rioja (+209,2%) o Andalucía (+173,5%). Ninguna otra comunidad ha multiplicado tan rápido su apuesta presupuestaria por la enseñanza concertada en las últimas dos décadas. Gráfico

Este dato conecta directamente con el apartado anterior: en las mismas dos décadas en que la financiación de conciertos crecía más que en ningún otro territorio de España, la partida de educación compensatoria caía un 87,7% y la de formación del profesorado un 83,6%. No parece una coincidencia menor. En la estructura del gasto no universitario murciano, los conciertos y subvenciones a la privada representan ya el 12,6% del gasto estructural, un porcentaje intermedio en el conjunto de España —lejos del 27,8% del País Vasco, pero por encima de comunidades como Castilla y León—, alcanzado, sin embargo, desde una base muy baja y con la velocidad de crecimiento más alta del país. La región no destina hoy el porcentaje más elevado de España a la concertada, pero es la que más rápidamente se ha movido hacia ese modelo, precisamente mientras contraía las partidas dirigidas a paliar la desigualdad dentro del propio sistema público.

5. El gasto de las familias: cuando la escuela no cubre todo el coste

La Encuesta sobre el Gasto de los Hogares en Educación del INE, referida al curso 2023-2024, sitúa a la Región de Murcia en un gasto medio por estudiante de 1.569 euros al año, un 23,7% por debajo de la media nacional (2.056 euros), en el puesto 14 de las 19 comunidades y ciudades autónomas analizadas. Esta cifra admite dos lecturas opuestas: puede ser una señal positiva —la red pública murciana absorbería más necesidades sin trasladar coste a las familias— o una señal de menor capacidad adquisitiva de los hogares para complementar la educación de sus hijos con actividades, materiales o refuerzo privado. Los datos disponibles no permiten dirimir cuál de las dos lecturas predomina, pero cualquiera de ellas exige matizarse con la caída simultánea del gasto público en becas propias y en compensatoria: si las familias murcianas gastan menos de su bolsillo y, a la vez, la administración regional reduce su red de apoyo a quienes menos tienen, el resultado combinado apunta a una posible menor inversión total per cápita en el desarrollo educativo del alumnado murciano —ni pública ni privada— en comparación con la mayoría del país. Gráfico

6. Lectura desde la lógica de gestión de una gran empresa

Si estos datos se leyeran como los de una empresa que invierte en su principal activo productivo —su capital humano futuro—, aparecen varias incoherencias que un consejo de administración difícilmente aceptaría sin una explicación explícita:

  • Desproporción entre costes fijos y partidas estratégicas: los gastos de personal absorben el 72,5% del presupuesto no universitario murciano, un porcentaje elevado en el contexto español, mientras las partidas con mayor potencial de retorno a medio plazo —formación continua del profesorado y compensación de desigualdades de origen— son precisamente las que más se han recortado. Ninguna organización competitiva financiaría estructuralmente sus costes fijos vaciando su presupuesto de formación y de control de calidad del servicio que presta.

  • Un ciclo de recuperación anormalmente largo: recuperar el nivel de gasto por alumno previo a la crisis de 2008 tardó doce años, hasta 2021. En un plan de negocio, una caída de inversión que tarda más de una década en repararse se interpreta como un problema estructural de infrafinanciación de base, no como un simple bache cíclico.

  • Inversión creciente en un proveedor externo mientras se recorta el departamento de calidad interno: destinar el mayor incremento porcentual de España en dos décadas a la financiación de centros privados concertados —una suerte de proveedor subcontratado— mientras la partida interna de compensación de desigualdades cae un 87,7% equivale, en términos empresariales, a aumentar el gasto en subcontratación muy por encima de la media del sector mientras se desmantela el área que garantiza la calidad y la equidad del servicio propio.

  • Discontinuidad estratégica: la formación del profesorado murciano ha oscilado de forma extrema de un año a otro —de más de 7 millones de euros en 2013 a apenas 204.900 euros en 2017, y de vuelta a 2,2 millones en 2023—, una volatilidad incompatible con una política de desarrollo de talento sostenida. Los retornos de la inversión en capital humano, como los de cualquier inversión, solo se materializan con horizontes de varios años; una asignación que cambia de criterio casi cada año difícilmente puede rendir esos frutos.

  • Persistencia de una brecha estructural sin plan explícito de convergencia: llevar dos décadas gastando entre un 6% y un 16% menos por alumno que la media nacional, sin que la documentación presupuestaria disponible explicite un objetivo de convergencia con fecha y metas, equivale a que una organización opere de forma permanente por debajo del estándar de coste-eficiencia de su sector sin plan correctivo: se normaliza una desventaja estructural en lugar de corregirla.

7. Conclusiones y recomendaciones

En síntesis, el sistema educativo de la Región de Murcia ha recibido más recursos públicos en términos absolutos durante las últimas dos décadas, pero esa mejora cuantitativa conviene no confundirla con una mejora equivalente en materia de equidad:

  • El gasto por alumno murciano sigue de forma persistente por debajo de la media nacional, sin que la brecha se haya cerrado de forma sostenida en veinte años.

  • Las partidas más directamente vinculadas a la igualdad de oportunidades —compensatoria, formación del profesorado y becas propias— se han reducido drásticamente, entre un 62% y un 88%, justo en el periodo en que el presupuesto total crecía con fuerza.

  • La financiación de la enseñanza concertada ha crecido más rápido en Murcia que en cualquier otra comunidad autónoma española, en paralelo a ese recorte de las partidas de equidad.

  • El gasto de las familias murcianas en educación es inferior a la media española, lo que exige un análisis específico sobre si responde a una mayor cobertura pública o a una menor capacidad económica de los hogares.

Desde una lógica de gestión, estos datos sugieren la conveniencia de recuperar y estabilizar la inversión en compensatoria y en formación docente mediante una senda plurianual comprometida; explicitar un objetivo de convergencia del gasto por alumno con la media nacional, con plazos y seguimiento públicos; y someter el ritmo de crecimiento de la financiación a la concertada a la misma exigencia de rendición de cuentas y de impacto en la equidad que debería aplicarse a cualquier partida de gasto público.

Fuentes:

  •  Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (Estadística del Gasto Público en Educación, series desde 1992) e Instituto Nacional de Estadística (Encuesta sobre el Gasto de los Hogares en Educación), a partir de los archivos de datos aportados.

  • Las Cifras de la Educación en la Región de Murcia

Artículo elaborado con ayuda de IA


Jóvenes Nini en Europa, España y Murcia: Magnitud, Diagnóstico de Brechas y Soluciones desde la Formación Profesional

 Audio 75 Presentación Gráficos

1. Introducción: El mito frente al mapa real

La etiqueta "Nini" reduce a 8 millones de jóvenes europeos, de los que 932.000 son españoles, a un estereotipo inerte y escasamente mediático, ignorando un desafío crítico de cohesión social y competitividad económica. En la Región de Murcia, este fenómeno exige una mirada técnica: no es desidia, sino una desconexión multifactorial. Para nuestra comunidad educativa, entender el mapa de Ninis de 2025 y su evolución es vital para transformar la exclusión en capital humano, superando estigmas mediante estrategias de transición laboral precisas y con base en evidencias.


En este informe se desarrollan de forma rigurosa, cuantitativa y analítica cinco preguntas clave  sobre los  jóvenes que ni estudian ni trabajan (Ninis o NEETs), tomando como base las evidencias estadísticas de Eurostat, del INE y del MECD las directrices de la Comisión Europea y las investigaciones del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (CEDEFOP). Se realiza un análisis multidimensional (geográfico, sociológico y de políticas públicas) combinando datos cuantitativos de 2025 y marcos cualitativos de intervención.


1.-¿Cuántos Ninis hay y en qué mapa viven?

La magnitud real de este fenómeno en 2025 y su evolución puede apreciarse en la siguiente tabla  y en  los gráficos adjuntos: 

Proporción de jóvenes (entre 15 y 29 años) que ni estudian ni trabajan

Objetivo 2030


2002

2025

Velocidad

Gráfico

R. de Murcia

15,89

12,52

-0,14

9%

España

15,21

11,49

-0,16

Unión Europea

15,90

11,00

-0,20


Los datos de 2025 sitúan a la Región de Murcia en una posición de vulnerabilidad relativa. Con una tasa de jóvenes entre 15 y 29 años que ni estudian ni trabajan del  12,52%, nuestra comunidad se sitúa por encima de la media de España ( 11,49% ) y de la Unión Europea (11,00% ).Desde una perspectiva analítica, observamos dos velocidades en el descenso regional: mientras la tendencia histórica desde 2002 muestra una reducción lenta de  -0,14 puntos porcentuales (pp) anuales , existe un "rayo de esperanza" derivado de la aceleración experimentada desde 2016, donde el ritmo de descenso ha alcanzado los  -0,62 pp/año  gracias, quizás,  al impulso de políticas como la Garantía Juvenil ( 1 y 2 ). No obstante, nos enfrentamos a una fase de "rendimientos decrecientes", donde llegar a los perfiles más alejados del sistema requiere una inversión política y pedagógica exponencialmente mayor.


El Objetivo de la UE para 2030, plasmado en el Pilar Europeo de Derechos Sociales establece la meta de reducir la tasa de Ninis al 9,00% para el año 2030. La situación del  2025 sitúa la tasa de jóvenes de 15 a 29 años que ni estudian ni trabajan  en un marco de convergencia hacia los objetivos de inclusión europea, aunque persisten notables disparidades autonómicas y territoriales.


Radiografía autonómica: El ranking por comunidades autónomas, identifica una horquilla de más de 8 puntos que separa a los niveles más bajos (País Vasco con 7,19%) de los tramos más elevados (Ceuta/Melilla 15,42%), situándose la Región de Murcia en el  lugar 14 en la escala creciente de las Comunidades Autónomas.

Divergencias en la UE: La horquilla europea es de 13.9pp, creando un fuerte contraste entre el norte de Europa (Países Bajos 5,30%, Suecia 5,90%) y el sur/este (Rumanía 19,20%, Bulgaria 13,80%, Grecia 13,60%, Italia 13,30%)


2.-¿Qué compromisos asumen los gobiernos y qué metas se han fijado?


Los grandes pactos e indicadores políticos,con la meta de reducir la tasa de Ninis al 9% en 2030 proviene de una diversidad de organismos internacionales:

  • La Unión Europea, a través del ya mencionado El Pilar Europeo de Derechos Sociales en su Plan de Acción de 2021 establece la meta vinculante de reducir la tasa de Ninis (15 a 29 años) al 9,00% para el año 2030.


  • La Agenda 2030 de la ONU recoge en varios de sus objetivos y metas este indicador (todos ellos monitorizados por el INE):

    • El objetivo 8 (ODS 8) plantea “Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos” y su meta 8.6 que “ De aquí a 2030, reducir considerablemente la proporción de jóvenes que no están empleados y no cursan estudios ni reciben capacitación”.

    • El objetivo 4 (ODS 4) busca “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” (educación equitativa)

    • El objetivo 10 (ODS 10) plantea “Reducir la desigualdad en y entre los países”.


  • El Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (CEDEFOP) en su informe “Construyendo futuros inclusivos para los jóvenes que ni estudian ni trabajan” de  2026 establece dos futuros  escenarios dependientes del modelo de actuación que se adopte:

    • Modelo de impulso político (rendimientos decrecientes): Trayectoria para alcanzar el 9% en 2030 y una meta del 6% para 2035, demostrando que la reinserción de los perfiles más alejados requiere un esfuerzo presupuestario e institucional mayor.

    • Modelo de inercia (seguir igual): Impacto de mantener las tendencias históricas sin nuevas reformas, lo que generaría estancamiento o divergencia en varios Estados miembros.



Además, el  conjunto de indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU mencionados están integrados en las Prioridades de la Comisión Europea (1) en el marco de «Apoyar a las personas, fortalecer nuestras sociedades y nuestro modelo social (2)» y «Un nuevo plan para la prosperidad y la competitividad sostenibles de Europa(3)».


3.-¿Quién corre el riesgo de quedarse atrás y qué barreras lo provocan?

Exploramos ahora las causas de vulnerabilidad, analizando el impacto del bajo nivel educativo, el nivel formativo del hogar, la brecha de género,  el origen migratorio y el aislamiento territorial rural, con el objetivo de conocer los determinantes estructurales, educativos, de género, geográficos y de origen que incrementan la probabilidad de exclusión. Estas barreras crean trayectorias vitales diversas que invalidan la etiqueta única de "Nini".


  • Factor educativo y del hogar: Poseer una baja formación multiplica por 2 o 3 el riesgo de ser Nini. En España (2025), la tasa Nini con baja formación es del 15,35% frente al 9,09% con estudios medios o superiores. En Murcia, la brecha alcanza los 9,31 puntos (17,55% vs. 8,24%). El impacto del desempleo parental unido al y del bajo nivel educativo familiar eleva el riesgo un 17%.

  •  Análisis de la Brecha de Género:Aunque existe equilibrio estadístico en España y Murcia, el diagnóstico cualitativo es divergente:

    • Los hombres presentan mayoritariamente un desempleo cíclico o friccional, sensible a las fluctuaciones del mercado.

    • Las mujeres sufren una inactividad estructural vinculada a responsabilidades de cuidado y maternidad temprana. Un patrón que en la UE se traduce en un 12,0% de mujeres Nini frente al 9,9% de hombres, en España un 11,43% hombres vs. 11,55% mujeres y en Murcia, con el 12,76% hombres vs. 12,26% mujeres.

  •  Brecha Territorial (Urbano–Rural): El gradiente geográfico en la UE sitúa a las ciudades en menor riesgo y a las zonas rurales en el máximo (12,3% de ninis global; 10,6% hombres vs. 14,2% mujeres en áreas rurales), agravado por la falta de transporte, menor oferta de FP y brechas digitales.

  • Efecto Inmigración / Nacionales vs. Residentes: El riesgo Nini se eleva en un  70%  por el origen migratorio; de hecho, si se aislara a la población nacional, la tasa en España descendería al  9,50% frente al 11,49% de los residentes y en la UE-27 al 10,10%(frente al 11,00%. Esto implica que la intervención no puede ser solo escolar, sino que debe considerar el entorno familiar y la validación de competencias para la población inmigrante, esencial en nuestra estructura socioeconómica.


4.-¿Qué historias y realidades se esconden detrás de la etiqueta 'Nini'?


La intervención eficaz rechaza las soluciones "café para todos". Es necesario alejarse de la  visión simplista del Nini como un colectivo uniforme. El colectivo  carece de homogeneidad. Las políticas públicas deben segmentarse según la distancia de cada individuo respecto al mercado laboral o formativo para evitar el despilfarro de recursos en intervenciones genéricas. El CEDEFOP establece 6 perfiles que  exigen una "receta" distinta y prescripciones pedagógicas diferentes desde la Formación Profesional:


  • Bloque 1: Ninis Activos (Orientados al mercado o la formación):

    • Jóvenes en reincorporación ): Inactivos temporales en fase de transición con barreras de acceso a la formación o empleo mínimas.

    • Búsqueda reciente : Desempleados de menos de 1 año (recién graduados); precisan intermediación laboral y actualización de competencias.

    • Búsqueda a largo plazo: Más de 1 año desvinculados; afrontan desgaste motivacional y requieren recapacitación y aprendizaje práctico.

  • Bloque 2: Ninis Inactivos (Alejados del sistema / Desenganchados):

    • No disponibles por responsabilidades familiares: Mayoritariamente mujeres; requieren cuidado infantil asequible y módulos formativos  flexibles.

    • No disponibles por enfermedad o discapacidad: Precisan entornos adaptados y rehabilitación coordinada.

    • Desanimados y desconectados : El grupo más vulnerable ; exige estrategias de búsqueda activa , mentoría y validación de aprendizajes informales.

5.-¿Cuáles son las recetas clave y las herramientas prácticas para recuperar su futuro?


Presentamos a continuación las soluciones operativas, los instrumentos del Cedefop y las buenas prácticas comunitarias con impacto probado en la inclusión de los Nini: .


  • La Formación Profesional, dual y flexible, es el motor para cumplir con el Pilar Europeo de Derechos Sociales. Contamos con ejemplos de éxito como  DigitHer  (Italia), que inserta mujeres en el sector tecnológico mediante capacitación en analítica, o  Go Remote , que facilita empleos híbridos para jóvenes rurales. 

  • Para los centros educativos, la caja de herramientas ( Toolkit ) del Cedefop propone una ruta operativa en cinco etapas:

    • Identificar:  Implementar sistemas de alerta temprana para detectar alumnos en riesgo de abandono.

    • Factores de riesgo:  Analizar variables sociales y familiares más allá de las notas académicas.

    • Intervenir:  Diseñar itinerarios personalizados y apoyos psicosociales integrales.

    • Evaluar:  Medir el impacto real de las acciones para ajustar la estrategia.

    • Red de Embajadores:  Utilizar historias de éxito de jóvenes de la misma comunidad para recuperar la confianza de los "desconectados". 

    • .Apoyos integrales: Integración de salud mental, apoyo psicosocial, orientación continua y servicios sociales.

  • Catálogo de Buenas Prácticas Destacadas:

    • Frente a la brecha de género: Polish Outdoor Learning en Polonia (fomento de confianza y habilidades mediante aprendizaje al aire libre, con >89% de impacto vital positivo)  y DigitHer, ya mencionado.

    • Frente a la brecha territorial: Back on Track (red del Danubio con módulos digitales y mentoría para jóvenes rurales) y Go Remote (plataforma e intermediación en puestos remotos e híbridos para más de 7.000 participantes), ya mencionado.


6. Conclusión: Hacia el horizonte 2030

Bajo el marco de la  Garantía Juvenil Reforzada  y la  Declaración de Herning 2025 , la meta es vinculante: reducir la tasa de jóvenes NEET al  9% para 2030 . Para Murcia, esto no es solo un objetivo numérico, sino un imperativo de resiliencia económica.Nos enfrentamos a una pregunta ineludible:  ¿Estamos preparados para liderar la detección temprana y la validación de aprendizajes informales para rescatar el futuro de estos jóvenes antes de que se vuelvan invisibles para el sistema?


Fuentes: