Este artículo pretende describir la iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para trascender el uso exclusivo del Producto Interno Bruto (PIB) como indicador de éxito. Se propone un nuevo marco conceptual que prioriza el bienestar humano y la salud del planeta mediante un tablero de 31 indicadores fundamentales. Estas métricas abarcan dimensiones críticas como la equidad social, la sostenibilidad ambiental, la calidad institucional y la salud mental.
El objetivo central es corregir la ceguera del modelo actual, centrada en medir el PIB de cada país como única medida de su desarrollo, integrando en un nuevo sistema de indicadores el capital natural y el capital humano para enfrentar crisis globales como el cambio climático y la desigualdad. De este modo, se busca que las decisiones políticas reflejen una visión de progreso multidimensional que garantice la prosperidad de las generaciones presentes y futuras.
Este es el primero de los tres artículos en los que he dividido la exposición de la propuesta de la ONU. En esta se abordan los antecedentes, la motivación de la propuesta, la descripción de los cuatro pilares en los que se divide la propuesta y la agenda de implantación prevista. En el siguiente se describen los indicadores asociados a los pilares 1 y 2 y, en el tercer y último artículo los indicadores asociados a los pilares 3 y 4.
1-Antecedentes de la propuesta de la ONU
La propuesta actual de la ONU para medir el progreso "Más allá del PIB" no es un esfuerzo aislado, sino la culminación de décadas de investigación, debates académicos e iniciativas nacionales e internacionales que han buscado una visión más completa del bienestar humano y planetario. Los principales antecedentes son:
A. Críticas fundacionales y marcos teóricos
Desde hace décadas existen advertencias sobre el uso del PIB como medida general de progreso. En particular, uno de los artífices de la contabilidad de la renta nacional, el premio Nobel Simon Kuznets, observó en 1934 que: «El bienestar de una nación difícilmente puede inferirse a partir de la medición de la renta nacional” .
Informe Stiglitz-Sen-Fitoussi (2009): Fue un hito fundamental que argumentó que el sistema de medición debía cambiar el énfasis de la producción económica al bienestar de las personas y la sostenibilidad.
Informe Brundtland (1987): Titulado Nuestro Futuro Común, introdujo formalmente el concepto de desarrollo sostenible, sentando las bases para integrar el medio ambiente en el progreso.
B. Iniciativas de organismos internacionales
Índice de Desarrollo Humano (IDH): Desde 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha defendido una agenda multidimensional a través de sus informes anuales, alejándose de la dependencia exclusiva del PIB.
El Proyecto Global para la Medición del Progreso de las Sociedades (OCDE- 2008) diseñado para ir más allá de los indicadores económicos convencionales y crear métricas que evalúen de manera integral el bienestar humano y la sostenibilidad [1]. El proyecto nació oficialmente a raíz de la Declaración de Estambul 2007. Y se ha traducido en La iniciativa Better Life de la OCDE
En 2009 la Comisión de las Comunidades Europeas se pronunció sobre la inconveniencia de descansar todo el peso de la evaluación del progreso de las sociedades en un único indicador: el Producto Interior Bruto (PIB). Así se expresó mediante la Comunicación «Más allá del PIB. Evaluación del progreso en un mundo cambiante». Los indicadores de calidad de vida de Eurostat han sido referentes clave para desarrollar métricas de bienestar multidimensional dentro de los sistemas estadísticos oficiales.
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): El marco actual de la ONU se construye directamente sobre los ODS; de hecho, cerca de la mitad de los 31 indicadores propuestos provienen de los ODS, lo que facilita su aplicación inmediata.
2. Fundamentos y Necesidad del Cambio de Paradigma
Durante décadas, el Producto Interno Bruto (PIB) ha servido como el indicador hegemónico para evaluar el éxito de las naciones. Sin embargo, su capacidad para reflejar la calidad de vida y la salud planetaria es limitada. Como se argumentó en el informe seminal Stiglitz-Sen-Fitoussi (2009), el PIB mide la producción de mercado, pero ignora sistemáticamente la desigualdad, la degradación ambiental y el bienestar subjetivo. Existe una desconexión crítica: las economías pueden expandirse mientras las sociedades se fracturan y los ecosistemas colapsan. En mayo de 2025, bajo el mandato del Pacto para el Futuro, el Secretario General de las Naciones Unidas estableció el Grupo de Expertos de Alto Nivel (HLEG) para proponer un conjunto de indicadores que complementen al PIB. Este marco técnico parte de una premisa central: "lo que medimos influye en lo que valoramos" . Si nuestras métricas ignoran el agotamiento del capital natural o el trabajo de cuidados, las políticas públicas también lo harán. Este informe no propone la eliminación del PIB, sino su integración en un tablero de mandos que actúe como una brújula precisa para los desafíos del siglo XXI.
La necesidad de un nuevo sistema de medida del desarrollo surge del reconocimiento de que el Producto Interno Bruto (PIB), aunque es una herramienta esencial para calcular la actividad económica, se ha convertido en un "punto ciego" que no refleja la realidad de la vida de las personas ni la salud del planeta.
A continuación se detallan las razones principales por las cuales el actual PIB no es suficiente:
A. No mide el bienestar real ni la calidad de vida
El PIB fue diseñado para medir la producción económica, pero no para evaluar si las personas viven bien, si tienen salud, educación o si se sienten seguras. Durante décadas, el crecimiento económico ha coexistido con una creciente desigualdad, una disminución de la confianza en las instituciones y niveles elevados de ansiedad y aislamiento, especialmente entre los jóvenes en países ricos. Como resultado, el crecimiento del PIB y el sentimiento público se han "desacoplado": las economías crecen, pero las personas sienten que el sistema no responde a sus necesidades.
B. Ignora dimensiones humanas y sociales fundamentales
El sistema actual omite actividades esenciales que sostienen la vida pero no tienen un valor de mercado, tales como:
Trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, que es fundamental para el funcionamiento de la sociedad.
Cohesión social y soledad: El PIB no captura la erosión de los vínculos sociales ni el impacto de la soledad en la salud mental.
Paz y derechos humanos: No refleja si el progreso se basa en la violencia o en el respeto a las libertades fundamentales.
C. Invisibilidad del capital natural y el daño ambiental
El PIB no contabiliza el desgaste ambiental ni la pérdida de biodiversidad. Bajo esta métrica, una economía puede parecer próspera mientras agota los recursos naturales que sustentarán a las generaciones futuras. El modelo actual genera costos ambientales de billones de dólares anuales en contaminación y daños climáticos que el PIB no resta de su cifra final. De hecho, se advierte que continuar priorizando solo el crecimiento económico retrasará la acción sobre riesgos a largo plazo, dejando un planeta devastado como legado.
D. Incapacidad para evaluar la sostenibilidad y la resiliencia
El PIB nos dice qué tan rápido crece una economía hoy, pero no hacia dónde va ni qué está dejando a su paso. No evalúa el capital humano, social o institucional necesario para absorber choques y crisis futuras. Por ejemplo, juzgar el impacto de la inteligencia artificial únicamente por su contribución al PIB sería miope, ya que no consideraría riesgos como el desempleo masivo o la concentración del poder económico.
3-La propuesta: Un panel de indicadores complementarios
El nuevo marco redefine el progreso como un bienestar multidimensional que es, por definición, equitativo, inclusivo y sostenible. Su estructura se sostiene en tres ejes:
Enfoque multidimensional e intergeneracional: Evalúa el bienestar hoy y la capacidad de legar un mundo habitable mañana.
Bienestar centrado en las personas y el planeta: Reconoce que la prosperidad humana es una función de la integridad biosférica.
Cohesión social y resiliencia: Subraya que la confianza institucional y los vínculos comunitarios son activos económicos y sociales esenciales. La "Perspectiva Dual" sobre el planeta El marco adopta una visión dual respecto al medio ambiente. Por un lado, reconoce su valor intrínseco , protegiendo la naturaleza independientemente de su utilidad económica. Por otro, lo identifica como un determinante crítico del bienestar humano , proveyendo servicios ecosistémicos vitales (aire limpio, agua potable y estabilidad climática). Esta perspectiva establece límites planetarios infranqueables; cruzarlos genera un riesgo sistémico irreversible que ninguna cifra de crecimiento económico puede compensar.
Dado que "lo que medimos influye en lo que valoramos", la ONU propone complementar el PIB con un panel de 31 indicadores. Este nuevo marco busca visibilizar lo que el PIB ignora, organizándose en cuatro pilares:
Principios fundamentales: Este pilar constituye el cimiento normativo del progreso. Sin la garantía de seguridad física y respeto a la dignidad humana, cualquier avance material es precario. La Paz, los Derechos Humanos y Respeto por los Límites Planetarios son valores irrenunciables.
Bienestar actual: Este pilar captura las condiciones materiales y sociales que definen la vida cotidiana: Salud, Educación, Seguridad y Satisfacción con la Vida.
Equidad e inclusión: La equidad analiza la distribución del progreso. El crecimiento del PIB es irrelevante si sus beneficios se concentran en una élite. El caso especial de la desigualdad de género: Según el marco HLEG, el género es una desigualdad horizontal universal. El informe exige la desagregación sistemática por sexo en todos los indicadores para visibilizar cómo las normas de género limitan el acceso a recursos, tiempo y seguridad, aspectos que el PIB oculta tras promedios nacionales engañoso.
Sostenibilidad y resiliencia: Este pilar evalúa la capacidad de una nación para mantener su bienestar a largo plazo mediante la medición de "stocks" o activos. Un país puede tener un PIB alto hoy mientras agota sus recursos, lo que constituye un "espejismo de sostenibilidad". Medición del capital natural, humano y social para asegurar el futuro.
Este enfoque no busca abandonar el PIB, sino dotar a los gobiernos de una brújula del progreso más completa que coloque a las personas y al planeta en el centro de la toma de decisiones.
El desarrollo y la implementación de la propuesta para medir el progreso "Más allá del PIB" cuenta con un liderazgo político y técnico diverso, así como con una hoja de ruta que se extiende hasta la próxima década.
Países y actores que lideran la propuesta
El impulso de este nuevo sistema de medición está encabezado por los siguientes actores:
Liderazgo Político en la ONU: El proceso intergubernamental en la Asamblea General de las Naciones Unidas está liderado actualmente por España y Guyana.
Apoyo en Consultas: Los gobiernos de Costa Rica, Marruecos, Filipinas y España han brindado un apoyo fundamental en los procesos de consulta para elaborar el informe.
Liderazgo Académico y Técnico: El Grupo de Expertos de Alto Nivel está copresidido por Nora Lustig (México) y Kaushik Basu (India/Estados Unidos). Además, organizaciones como la UNCTAD (ONU Comercio y Desarrollo) y el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) desempeñan un papel activo en la promoción y el apoyo técnico a los países que decidan probar el marco.
Países Pioneros e Inspiradores: La propuesta se nutre de las experiencias exitosas de países que ya han institucionalizado marcos de bienestar, tales como Bután (con su Felicidad Nacional Bruta), Nueva Zelanda (presupuestos de bienestar), Italia, Canadá, Ecuador, Reino Unido, Países Bajos e Irlanda.
Cronograma de aplicación prevista
La implementación no es un paso único, sino un proceso gradual con hitos específicos:
2025-2026: Presentación de las recomendaciones del Grupo de Expertos ante los Estados Miembros durante el octogésimo periodo de sesiones de la Asamblea General (de septiembre 2025 a septiembre 2026) para informar las deliberaciones internacionales.
2027: Se establece como un año clave en el que se espera que:
Los gobiernos establezcan iniciativas nacionales de medición basadas en el nuevo panel de indicadores.
Las Naciones Unidas comiencen a producir un informe anual de progreso global aplicando este marco a todos los países.
Se ponga en marcha un mecanismo dedicado en la ONU para apoyar la capacidad estadística nacional.
Próximos 5 a 10 años: Se prevé el desarrollo y la implementación global de directrices armonizadas para la contabilidad del capital y la riqueza integral.
A largo plazo: Se reconoce que este esfuerzo seguirá siendo un "trabajo en progreso" durante la próxima década o incluso más tiempo, dado que requiere cambios profundos en las infraestructuras estadísticas y en la voluntad política mundial.
La transición hacia este marco requiere un enfoque pragmático basado en la madurez de los sistemas estadísticos nacionales.Se ha establecido un Enfoque por Niveles (Tier System)
Tier I: Indicadores con metodología internacional clara y datos para >50% de los países (ej. Gini, GEI). Prioridad: mejorar la puntualidad de emisión de datos..
Tier II: Conceptualización clara pero baja frecuencia de recolección (ej. Soledad, Satisfacción con servicios). Prioridad: inversión en encuestas.
Tier III: Áreas que requieren innovación (ej. Capital institucional, derramen transfronterizos). Prioridad: investigación y ciencia de datos.
Recomendaciones para los Gobiernos:
Tableros Nacionales (2027): Publicar anualmente dashboards de progreso "Más allá del PIB" adaptados a prioridades locales.
Integración Presupuestaria: Utilizar métricas de bienestar en las evaluaciones de costo-beneficio y planificación del gasto público.
Fortalecimiento de las Oficinas Estadísticas (ONE): Dotar de recursos y autonomía a las ONE para garantizar la desagregación de datos por género, edad y región.
5. Conclusión: Medir lo que Realmente Importa
Este marco técnico no busca sustituir al PIB, sino despojarlo de su rol como árbitro exclusivo del éxito humano. El PIB es un velocímetro; este nuevo tablero de 31 indicadores es la brújula indispensable para navegar las crisis del siglo XXI.Como ha afirmado el Secretario General Antonio Guterres, el objetivo es corregir el "punto ciego" de nuestra economía global. Al medir la salud de nuestro planeta, la equidad de nuestras sociedades y la satisfacción de nuestras vidas, finalmente podremos valorar lo que medimos y asegurar un futuro en el que el progreso no deje a nadie atrás.
Fuentes:
Contar lo que realmente importa: una brújula del progreso para las personas y el planeta UNCTAD
Comunicación de la Comisión Europea «Más allá del PIB. Evaluación del progreso en un mundo cambiante«(COM/2007/0686)
El Pacto para el Futuro -Resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre de 2024
Artículo elaborado con ayuda de IA
