En una reunión del pasado 16 de julio de 2026 el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, convocó a 66 países para forjar una alianza contra el “terrorismo de extrema izquierda”. Ell Departamento que dirige Rubio publicó un informe titulado Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI, que defiende que “durante casi siete décadas, el régimen cubano ha llevado a cabo una campaña sostenida de subversión contra Estados Unidos”, y que ésta “ha logrado infiltrarse en las más altas esferas del Gobierno estadounidense, reclutar y cultivar a generaciones de activistas norteamericanos, respaldar una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda en suelo estadounidense y ejecutar una de las operaciones de penetración de inteligencia extranjera más duraderas y perjudiciales de la historia de Estados Unidos”.
0. Antecedentes. ¿De qué va esto?
1. Introducción: El arte de reciclar fantasmas
¿Cómo es posible que una isla con una economía en escombros, sumida en una crisis energética y alimentaria terminal, sea proyectada en 2026 como la mayor amenaza existencial para la seguridad nacional de los Estados Unidos? La respuesta no reside en el poderío militar de La Habana, sino en una sofisticada arquitectura narrativa de "Guerra Fría permanente". Estamos presenciando una operación de desbordamiento semántico. El Estado recicla miedos históricos para justificar la implantación metódica de sistemas de seguridad y protección ante la disidencia contemporánea interna. Al transformar una disputa diplomática en una lucha civilizatoria contra el "comunismo del siglo XXI", el sistema logra un objetivo dual: aislar al adversario externo mientras pone bajo sospecha a cualquier ciudadano que disienta de la línea oficial. El enemigo exterior es el espejo perfecto para disciplinar al opositor interno.
2. Paso 1: Etiquetar para aislar (La "Capital del Terrorismo")
En julio de 2026, el Departamento de Estado, bajo la dirección del secretario Marco Rubio, publicó un informe que redefine radicalmente la posición de Cuba en el tablero global. El término "Capital del Terrorismo del Siglo XXI" es una etiqueta estratégica diseñada para transformar un conflicto político en una guerra de desgaste ideológica. El informe presenta a la isla no como un Estado fallido, sino como el nodo central de una red de insurgencia global coordinada. Esta narrativa permite que Washington justifique una ofensiva legal sin precedentes contra actores domésticos. "Washington acusa a Cuba de respaldar una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda en Estados Unidos". Esta definición convierte la coincidencia ideológica en complicidad criminal, sentando las bases para una "caza de brujas" tecnológica y financiera.
3. El puente temporal: Usar el pasado para inventar el presente
El discurso oficial de 2026 utiliza la técnica de la "continuidad invisible", instrumentalizando la memoria histórica para validar acusaciones actuales sin pruebas. El informe evoca la infiltración de agentes como Ana Montes o la "Red Avispa" de los 90 para sugerir que los activistas de hoy son la evolución biológica de aquellas redes. La narrativa se apoya en el reciclaje de fantasmas justo cuando sus protagonistas físicos desaparecen: el informe utiliza la muerte de Walter Kendall Myers (fallecido en prisión en marzo de 2026) y la de Assata Shakur (muerta en 2025) para argumentar que, aunque los líderes mueran, sus "planos de subversión" siguen operativos. La lógica es una paradoja analítica perversa: la falta de evidencia material en el presente se presenta como la prueba definitiva de una infiltración perfecta. El informe cita el caso de Victor Manuel Rocha , quien operó durante 50 años (1973-2023) sin ser detectado, para sostener que la ausencia de arrestos actuales es, en realidad, evidencia de que la red es "más profunda y profesional que nunca".
4. El "Espía Ideológico": Cuando pensar distinto es un crimen de Estado
Un pilar fundamental de esta construcción es el concepto del "Creyente Verdadero". A diferencia del espionaje basado en sobornos, la Doctrina de la Dirección de Inteligencia (DI) cubana sostiene que su mayor arma es la lealtad mental. Al no existir un "rastro de papel" (sin pagos bancarios ni lujos, como en los casos de Rocha o Montes), el Estado justifica la vigilancia conductual y el monitoreo de la lealtad ideológica por encima de la auditoría financiera. Bajo este marco de vigilancia de estados mentales, la DI clasifica a sus activos en tres categorías:
Vínculo útil: Personas que, por su posición o ideología, ayudan a las medidas activas sin ser agentes formales.
Actor híbrido: Individuos que trabajan conscientemente con el gobierno cubano y tienen acceso a información sensible, pero bajo protocolos menos rígidos.
Agente pleno: Infiltrado con formación profesional, disciplina y sistemas de comunicación clandestina.
5. Movimientos sociales bajo la lupa: El enemigo interior
La estrategia de criminalización equipara el activismo progresista con tácticas de insurgencia. El informe de 2026 vincula directamente a organizaciones civiles con la DI cubana, utilizando eventos recientes como el "Nuestra América Convoy" de marzo de 2026 para demostrar una supuesta logística de subversión. Los movimientos señalados bajo este marco son:
Black Lives Matter (BLM): Presentado como el heredero del "plano" revolucionario de Assata Shakur.
Antifa: Calificado como el brazo de choque del "terrorismo de izquierda" facilitado por La Habana.
Colectivos anti-ICE: Acusados de coordinar sabotajes estratégicos para encarecer materialmente la política exterior de EE. UU. El informe interpreta herramientas de análisis civil, como el mapa de la Black Alliance for Peace (que identifica 1,335 sitios de militarización y "Cop Cities"), no como una denuncia social, sino como un catálogo de objetivos para el sabotaje coordinado. Se menciona específicamente a figuras como Hasan Piker e Isra Hirsi como amplificadores de esta narrativa tras su participación en el convoy de 2026.
6. De la retórica a la acción: Justificando el control estatal
El objetivo final de esta teatralización de la seguridad es legitimar el "Plan de Respuesta Rápida Nacional". Este plan prevé disparadores operacionales para lanzar "acciones coordinadas en 24 horas" contra cualquier movilización que apunte a edificios federales o bases militares, tratándolas como insurgencia y no como protesta.|
7. Conclusión: ¿Quién es el siguiente espía?
La construcción del mito de la "Capital del Terrorismo" en 2026 es el triunfo de la narrativa sobre la realidad. Cuando la lealtad ideológica se convierte en una métrica de sospecha estatal, la frontera entre la seguridad nacional y la persecución política se disuelve. El impacto en la democracia es una erosión sistémica: se crea un clima donde cualquier crítica al orden establecido puede ser procesada como "espionaje ideológico". En esta nueva era de vigilancia conductual, el "enemigo exterior" solo sirve de pretexto para golpear al opositor interno. La pregunta que queda flotando es perturbadora: en un sistema que criminaliza la intención, ¿Quién de nosotros será el siguiente en ser etiquetado como espía por el simple hecho de pensar de forma diferente?
Fuente:
CUBA: The Capital of 21st Century Communism Prepared by The Department of State (CUBA: La capital del comunismo del siglo XXI , Preparado por el Departamento de Estado de EE.UU.)
“Washington acusa a Cuba de “respaldar una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda en Estados Unidos”. El País Iker Seisdedos Washington - 20 JUL 2026
Artículo elaborado con ayuda de IA