BRECHAS: Género, Pública-Privada, Inmigración, Repetición de curso
Género, red de centros, origen migrante y repetición de curso: cuatro brechas que atraviesan la educación española y murciana, vistas a través de seis convocatorias de
PISA.
Cuando en septiembre de 2026 el Ministerio de Educación y la OCDE publicaron los resultados de PISA 2025, el titular era previsible y, aun así, inquietante: el rendimiento en lectura sigue cayendo en casi todo el mundo desarrollado, y España no es una excepción. Pero detrás del titular hay una pregunta más interesante, y es la que ha motivado este trabajo: ¿qué ha pasado, en estos dieciséis años de pruebas PISA, con las brechas de equidad que pocas veces salen en los titulares? ¿Sigue habiendo una desventaja de las chicas en matemáticas? ¿De verdad los centros privados enseñan mejor, o solo escolarizan a otro alumnado? ¿Ha mejorado la integración del alumnado inmigrante? ¿Y qué le pasa a quien repite curso alguna vez al llegar a los 15 años?
Para responder hemos reconstruido, convocatoria a convocatoria (2009, 2012, 2015, 2018, 2022 y 2025), cuatro brechas de rendimiento —género, titularidad del centro, origen migrante y repetición de curso— para cuatro jurisdicciones, la Región de Murcia, España, la Unión Europea y la OCDE, cruzando los informes oficiales de cada ciclo con los datos que acaba de publicar la OCDE para 2025. El resultado es un mapa de dieciséis años que desmonta algún mito, confirma alguna sospecha y deja, también, zonas de sombra que conviene señalar con honestidad.
Una fotografía que cambia de foco (y una advertencia sobre Murcia)
Antes de entrar en las brechas, dos notas de contexto imprescindibles para leer bien los datos de 2025.
La primera es que PISA 2025 tuvo como competencia principal las ciencias —como en 2015—, y eso explica que sea el ámbito mejor documentado de esta edición. España obtiene 477 puntos en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas: por debajo del promedio de la OCDE y de la Unión Europea en las tres competencias. Es un cambio de tendencia relevante: en ciencias, España pasó de 493 puntos en 2015 a 477 en 2025, mientras que el promedio OCDE-35 solo cayó 7 puntos en el mismo periodo, así que un país que en 2015 estaba por encima de la media internacional hoy está por debajo. En lectura, el informe español habla de un «descenso ininterrumpido desde 2015», con una caída especialmente brusca en el último ciclo: 23 puntos.
La OCDE ha dedicado, por primera vez, un apartado completo a explicar por qué cae la lectura en casi todo el mundo, y propone cuatro hipótesis complementarias —no excluyentes— que merece la pena tener presentes como telón de fondo de todo lo que sigue: el alumnado parece sostener peor la atención en tareas largas y se declara menos motivado; los centros afrontan más necesidades de apoyo y más dificultades de convivencia; los sistemas educativos gestionan aulas cada vez más diversas con herramientas que a veces no bastan; y, por último, las tendencias sociales —hábitos de lectura, vida digital, secuelas de la pandemia— han cambiado el entorno en el que se aprende. El propio informe insiste en que estas causas se combinan, no compiten, y que no señalan a alumnado, profesorado y familias como responsables únicos.
La segunda nota, más técnica pero necesaria para interpretar cualquier cifra murciana de 2025: la Región de Murcia registró un 13 % de exclusiones en la muestra, un porcentaje «especialmente alto» según el propio informe. Las exclusiones de la muestra previamente seleccionada se pueden dar en los centros educativos o en los estudiantes. Por ejemplo, algunos centros educativos se pueden excluir por estar situados en zonas remotas o poco accesibles, o porque son muy pequeños, o por haber sufrido las consecuencias de un fenómeno natural (pandemia, epidemia, erupción volcánica, terremoto) u otros motivos. Los estudiantes se pueden excluir por discapacidad intelectual o física, o por un dominio limitado de la lengua de la prueba. La OCDE decidió incluir los datos murcianos en sus comparaciones internacionales, pero con una nota de advertencia sobre un riesgo de sesgo por sobreestimación. Es decir: los datos de Murcia en 2025 son utilizables, pero hay que leerlos con algo más de cautela que los del resto de comunidades; se han excluido demasiados alumnos. Lo señalamos aquí una vez para no tener que repetirlo en cada cifra.
Género: ellas en lectura, ellos en matemáticas, y Murcia disparada en 2025
La brecha de género es la más estable de las cuatro, y también la más conocida: en las seis convocatorias, sin excepción, la lectura favorece a las chicas (entre 18 y 43 puntos según año y territorio) y las matemáticas favorecen a los chicos (entre -5 y -21 puntos). Las ciencias, en cambio, se mueven cerca de la paridad, sin un patrón claro.
Lo llamativo de 2025 es la Región de Murcia. Mientras España, la UE y la OCDE mantienen un patrón razonablemente estable, Murcia dispara su brecha matemática hasta los -21,2 puntos a favor de los chicos, la mayor de toda su serie histórica y también la mayor de las cuatro jurisdicciones ese año. Es un salto brusco —en 2018 esa misma brecha era de solo -6,5 puntos— que convierte a Murcia en el territorio más volátil de un ciclo a otro, tanto en matemáticas como, históricamente, en el balance global entre las tres competencias (que ha llegado a favorecer a las chicas en 2012 y 2015, y a los chicos en el resto de convocatorias).
Público-privado: una ventaja que se evapora en cuanto se mide bien
Esta es, probablemente, la brecha con una lectura más engañosa si no se hace bien. En bruto, el alumnado de centros privados obtiene sistemáticamente mejores resultados que el de centros públicos: entre 10 y 41 puntos, según el año, en la mayor parte de la serie. Pero esa diferencia mezcla dos cosas muy distintas: el efecto real del centro y el hecho de que los centros privados escolarizan, de partida, a un alumnado con mejor nivel socioeconómico y cultural (ISEC).
Cuando se descuenta el ISEC del estudiante, y sobre todo cuando se descuenta también el ISEC del propio centro, la ventaja privada se reduce drásticamente y, en varios casos, desaparece o se invierte. En ciencias 2025, por ejemplo, España pasa de una brecha bruta de 23 puntos a sólo 7 puntos al descontar el ISEC del alumno, y a -4 puntos (ventaja pública) al descontar también el del centro. En la Región de Murcia el efecto es aún más marcado: la brecha bruta de casi 11 puntos se convierte en una ventaja de los centros públicos de más de 18 puntos una vez controlados ambos factores. El patrón se repite, con matices, en matemáticas (dato de 2022): España pasa de 35 puntos a sólo 5 al descontar ambos ISEC, y Murcia prácticamente a cero.
Buena parte de la brecha público-privada que vemos en los rankings es, en realidad, una brecha de composición social, no de eficacia docente.
Una limitación: ninguna convocatoria de PISA publica este cruce (titularidad × ISEC) para las tres competencias a la vez —cada año ofrece, como mucho, una—, así que la comparación entre años se hace necesariamente subcompetencia a subcompetencia.
Origen migrante: la brecha que Murcia no logra cerrar
Si la brecha público-privada se desinfla al controlar el ISEC, la brecha entre alumnado nativo e inmigrante es la más resistente de las cuatro y, para la Región de Murcia, la más preocupante. En todas las convocatorias con datos disponibles, Murcia presenta la brecha más amplia de las cuatro jurisdicciones analizadas —entre 54 y 63 puntos—, sistemáticamente por encima de España, la UE y la OCDE.
Parte de esta distancia tiene una explicación demográfica: en 2025, el alumnado de origen migrante representa el 26,6 % del total en la Región de Murcia, muy por encima del 20,3 % de España y del entorno del 16-17 % de la media europea y de la OCDE. Murcia no solo tiene la brecha más grande, sino también, con diferencia, la mayor proporción de alumnado al que esa brecha afecta.
El dato más noticiable del periodo reciente, sin embargo, es un cruce de trayectorias a escala europea: en 2012, la brecha española (49,7 puntos) superaba, con creces, la de la Unión Europea (32,4). En 2025 la relación se ha invertido —la brecha de la UE (48,2) supera ya a la española (39,8)— porque la brecha nativo-inmigrante ha crecido de forma sostenida en el conjunto de la Unión Europea durante toda la última década, mientras España, con altibajos, ha mejorado su posición relativa. Murcia, en cambio, no participa de esa mejora: su brecha apenas se ha movido del entorno de los 54-63 puntos en toda la serie.
Cuánto pesa el origen social
Gran parte de esa distancia, sin embargo, no es solo cuestión de pasaporte: es cuestión de renta. Cuando se descuenta el nivel socioeconómico y cultural (ISEC) del propio alumno, la brecha entre nativos e inmigrantes en matemáticas se reduce entre un tercio y casi la mitad en todos los territorios analizados. En España pasó de 52 a 36 puntos entre 2012 y su versión ajustada, y de 43 a 21 puntos en 2025. En la Región de Murcia, la comunidad con la brecha bruta más amplia de las cuatro, el ISEC explica todavía más terreno: de 59 a 39 puntos en 2012, y de 59 a 32 en 2025.
El patrón se repite en la OCDE, aunque con una diferencia importante: allí la brecha de partida es menor —34 puntos en 2012, 44 en 2025— y también se reduce a más de la mitad tras el ajuste (21 y 27, respectivamente). La Unión Europea, con datos disponibles solo para 2025, muestra un comportamiento similar: de 52 a 25 puntos. En ningún caso el ajuste hace desaparecer la brecha del todo, a diferencia de lo que ocurre con la titularidad del centro: descontado el ISEC del alumno, sigue habiendo una desventaja neta —de entre 21 y 39 puntos, según el territorio y el año— asociada específicamente a la condición migrante, más allá de la renta y los estudios de la familia.

El fenómeno, además, afecta a una proporción de alumnado cada vez mayor y el propio Informe PISA subraya que la diversidad en las aulas «no supone en sí misma un problema», pero sí un reto, porque la condición de migrante «suele coincidir con otros factores de vulnerabilidad», entre ellos el idioma que se habla en casa, algo que exige un esfuerzo añadido en las comunidades con lengua cooficial.
Que la brecha no desaparezca del todo con el ajuste no significa que sea inevitable: en ocho de los trece países con más alumnado inmigrante que España, estos estudiantes igualan o superan a los nativos en, al menos, una de las tres competencias. Es el caso de Irlanda, con un porcentaje de alumnado extranjero (23,1 %) similar al español y sin diferencias significativas de rendimiento entre unos y otros, o de Australia y Nueva Zelanda, donde el alumnado migrante aventaja a sus compañeros autóctonos en matemáticas. La diferencia, apunta el analista de PISA Tue Halgreen, tiene que ver tanto con el origen de esa población —en España, mayoritariamente Marruecos, Colombia y Rumanía; en Irlanda, Polonia o Reino Unido— como con los recursos que cada sistema educativo destina a acogerla.
Repetir curso: la brecha más grande de todas, y la menos discutida
De las cuatro desigualdades analizadas, la asociada a la repetición de curso es, con diferencia, la de mayor magnitud —y probablemente la menos presente en el debate público. En PISA 2025, el alumnado español que nunca ha repetido curso obtiene, de media, 100 puntos más en ciencias, 95 en lectura y 96 en matemáticas que el alumnado que alguna vez ha repetido curso: brechas muy superiores a las 70-90 puntos que les separan en el promedio de la OCDE o de la Unión Europea. En Murcia, la distancia es todavía mayor en ciencias y matemáticas (114 y 113 puntos, respectivamente, en 2012 y 2018, según el año).
Una brecha de 95-100 puntos entre repetidores y no repetidores equivale, aproximadamente, a 4 ó 5 años de escolarización.
Para dimensionar lo que significa esta cifra: en PISA se considera que una diferencia de unos 20 puntos equivale, aproximadamente, a un curso escolar completo de aprendizaje. Y los datos disponibles no sugieren que la repetición «recupere» después ese terreno: como señala el análisis de Las cifras de la Educación en la R.M., todo apunta a lo contrario.
Y esta situación es aún más preocupante en la Región de Murcia donde uno de cada 11 alumnos de ESO repitió curso en 2023-24 (8,9%). La media española es del 6,8%. Sólo Castilla-La Mancha iguala esa cifra; Cataluña, con un 2,6%, la reduce a la tercera parte y con ello muestra que es posible alcanzar cifras mucho más deseables (GR-REP-ESO). En Primaria, donde casi nadie repite en el resto del país, el contraste es mayor: el 3,1% de los escolares murcianos repitió curso, más del doble que la media nacional (1,4%) y diez veces más que en Cataluña (0,3%). Es la tasa más alta de España (GR-REP-PRIMARIA).
Aquí las fuentes oficiales tienen un vacío llamativo: la convocatoria de 2022 no publicó esta tabla en el capítulo correspondiente, y 2009 solo permite una aproximación indirecta a través del rendimiento por curso académico (2º, 3º y 4º de ESO), que en aquel informe llegaba a mostrar una diferencia de 147 puntos en lectura entre el alumnado de 2º y el de 4º de ESO —el propio germen de la brecha que hoy medimos de forma más directa.
Murcia frente al horizonte de 2030
El Espacio Europeo de Educación fija dos metas muy concretas para 2030: que el porcentaje de jóvenes de 15 años con bajo rendimiento en lectura, matemáticas y ciencias baje del 15 %, y que el de jóvenes con alto rendimiento en esas mismas competencias suba, al menos, hasta el 15 %. Son los indicadores IND-EEE-03 e IND-EEE-08, y están además conectados con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 de Naciones Unidas.
Los datos de PISA 2025 (ciencias, lectura y matemáticas) arrojan un claro mensaje para la Región de Murcia. Aunque con la cautela debida a su nota de calidad muestral: el porcentaje de alumnado que no alcanza el nivel mínimo está muy por encima del objetivo europeo y también por encima aunque en menor cuantía de las otras tres jurisdicciones analizadas (España, Europa y OCDE). Pero, simétricamente, España sigue teniendo menos alumnado en los niveles altos de rendimiento que países con puntuaciones medias comparables —una pauta que, según el propio informe, se repite ciclo tras ciclo—. Dicho de otro modo: a España, y previsiblemente a Murcia todavía más, le cuesta más acercarse a la meta del 15 % de alto rendimiento que a la del 15 % de bajo rendimiento.
Una nota final sobre cómo se ha hecho este trabajo
Todas las cifras de este artículo proceden de los capítulos de equidad de los informes españoles de PISA (2009 a 2025), del volumen internacional de la OCDE y del sitio de datos educativos Las cifras de la Educación en la R.M., cuyos análisis del ISEC, la repetición y el origen migrante en 2025 coinciden, cifra a cifra, con los que hemos calculado de forma independiente a partir de las tablas fuente —una coincidencia que da bastante tranquilidad sobre la fiabilidad de ambos ejercicios. Cuando una fuente no ofrecía un dato para un año, un territorio o una competencia —algo que ocurre con más frecuencia de la deseable, especialmente con la lectura de 2018, que España no llegó a publicar por un problema de «comportamiento de respuesta inverosímil» detectado por la propia OCDE—, lo hemos señalado como tal en lugar de estimarlo.
Fuentes: MEFPD/INEE, PISA 2009-2025. Informes españoles (capítulos de equidad y capítulo 3). OCDE, PISA 2025 Results (Volume I). Las cifras de la Educación en la R.M. (cifras.amydep.org), IND-03 y 08