sábado, 17 de octubre de 2026

¿Hacia dónde va la educación en España? Dos modelos frente a frente en campaña electoral 2026

 AUDIO-47     PRESENTACIÓN    

Introducción y Contexto Preelectoral

El debate sobre el modelo educativo vuelve a situarse en el centro neurálgico de la controversia política y social en España. La reciente irrupción de la propuesta educativa “ Una Ley non nata para el sistema educativo español en tiempos de incertidumbre” en plena contienda preelectoral ha reactivado un enconado pulso doctrinario sobre la función que debe desempeñar la enseñanza en la sociedad democrática. Mientras el proyecto defendido por las filas populares (elaborado como enmienda a la totalidad del Grupo Parlamentario del PP  a la LOMLOE)  abandera el retorno a la cultura del esfuerzo, la neutralidad ideológica en el aula y la libertad de las familias guiada por la demanda escolar, sus postulados colisionan frontalmente contra la arquitectura socialdemócrata erigida históricamente por el PSOE a través de la Ley Orgánica reguladora del Derecho a la Educación (LODE, 1985), la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990) y la Ley Orgánica de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros Docentes (LOPEG, 1995). Ante esta renovada confrontación legislativa, la controversia rebasa la mera gestión técnica para adentrarse en la trinchera ideológica: ¿Cuáles son las diferencias filosóficas e ideológicas profundas que separan este modelo del marco normativo promovido históricamente por el PSOE y cómo se vertebran jurídicamente en el mapa legislativo español?

Clave 1: Cultura del Esfuerzo y Mérito frente al Enfoque de Equidad Colectiva

El primer gran foso filosófico contrapone la primacía de la exigencia individual frente a la función reequilibradora de la enseñanza pública. La propuesta del PP sitúa el rendimiento académico, la resiliencia personal y la cultura del mérito como los auténticos dinamizadores de la movilidad social y de la maduración del alumnado, concibiendo que la superación personal y la disciplina de estudio constituyen la piedra angular de los deberes escolares. En el extremo opuesto, el andamiaje normativo consolidado por la LOGSE concibe la educación fundamentalmente como una palanca colectiva para la compensación de las desigualdades de origen familiar, económico o social. En su Título V, la LOGSE exige el despliegue de acciones de educación compensatoria para los sectores más desfavorecidos y consagra una formación común y comprensiva de diez años (artículos 5.1 y 6.1) enfocada en el desarrollo integral del estudiante (artículo 2.3.a). No obstante, el marco estatutario de la LODE ya reconoció explícitamente el deber del alumno de comprometerse con su propia formación como contrapartida necesaria a sus derechos fundamentales: "Son deberes básicos de los alumnos y las alumnas: a) Estudiar y esforzarse para conseguir el máximo desarrollo según sus capacidades." — Ley Orgánica 8/1985 (LODE), Artículo 6.4.a.

Clave 2: Libertad de Elección de Centro y Demanda Familiar frente a la Prioridad de la Red Pública

El modelo organizativo de la oferta escolar refleja una tensión histórica entre la soberanía de las familias y la capacidad planificadora e intervencionista del Estado.

  • Libertad de enseñanza y demanda escolar : Fundada en el artículo  143.1 y 143.2  de la propuesta de ley del PP, concreta que en las enseñanzas gratuitas los padres tienen derecho a escolarizar a sus hijos en el centro sostenido con fondos públicos de su libre elección, obligando a la Administración a programar la oferta de plazas «en función de la demanda de las familias»: “Las Administraciones educativas garantizarán la existencia de puestos escolares gratuitos en centros financiados con fondos públicos para atender la demanda de las familias y su libertad de elección de centro docente”.

  • Programación general y prioridad pública : Regulada en el Título II de la LODE (artículo 27), encomienda a los poderes públicos la obligación de garantizar el derecho efectivo a la educación mediante una planificación racional de la oferta. La Administración determina la creación de plazas públicas y la concesión de conciertos en función de las necesidades globales de escolarización detectadas en cada zona o municipio (las demandas de los padres se supeditan a la planificación general de la oferta)..

  • Tensión en la red dual y tutela social : La LODE institucionalizó un sistema mixto (red pública y red privado-concertada) para garantizar la gratuidad de los tramos obligatorios. Sin embargo, tanto el Título IV de la LODE como la posterior LOPEG (Disposición Adicional Segunda) reforzaron los controles públicos sobre los centros concertados, exigiéndoles asumir compromisos sociales de admisión —como la escolarización equitativa del alumnado con necesidades especiales en una misma zona— para evitar fracturas de equidad entre ambas redes.

Clave 3: Neutralidad Ideológica y Lengua Vehicular frente a Transversalidad y Valores de Agenda

Neutralidad ideológica y contenidos en los centros. El mandato de neutralidad ideológica en los centros públicos, estipulado de forma taxativa en el artículo 18.1 de la LODE como salvaguarda del respeto a las convicciones morales y religiosas de las familias, contrasta con el enfoque de educación en valores transversales instituido por la LOGSE. Frente a las tesis que reclaman despojar las aulas de postulados ideológicos o de agenda social, el texto de la LOGSE encomendó a la escuela la impartición de principios axiológicos explícitos, tales como la igualdad efectiva de derechos entre sexos (artículo 2.3.c) y la formación en el respeto y defensa del medio ambiente (artículo 2.3.k), asumiendo que la actividad educativa debe ofrecer una valoración ética indispensable para la convivencia democrática.


La libertad de conciencia y convicciones de los padres. En la propuesta de ley del PP, el derecho de los padres a decidir sobre la formación moral, religiosa y el sistema de valores que se inculca a sus hijos se concibe como un pilar fundamental del principio constitucional de libertad de enseñanza.La norma reconoce expresamente a los padres como los primeros responsables de la educación de sus hijos y garantiza su facultad de decisión a través de tres vías principales: la libertad de conciencia y convicciones, la libre elección de centro y la opción entre formación confesional o no confesional.  El artículo 4.1.c reconoce de forma directa y explícita el derecho de los padres «a que se respete su libertad de conciencia, sus convicciones religiosas y morales, de acuerdo con la Constitución»

El PP propone consagrar el castellano como lengua vehicular en toda España. Consolida el castellano como lengua vehicular de la enseñanza en todo el Estado, compartiendo dicho estatus con las lenguas cooficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas. El modelo lingüístico exige a las Administraciones regionales garantizar que las materias no lingüísticas incluyan una proporción razonable de castellano y de lengua cooficial. Si la enseñanza no lingüística fuera exclusiva en la lengua autonómica, se exigirá asegurar una oferta alternativa pública o concertada con el castellano como lengua vehicular. La reforma encomienda a la Alta Inspección Educativa velar por el cumplimiento de esta vehicularidad y fija que los alumnos finalicen la Educación Secundaria con plena corrección académica, oral y escrita, en la lengua oficial del Estado


El modelo lingüístico y la pluralidad del Estado. En el ámbito lingüístico, la pretensión de blindar el castellano como lengua vehicular primordial contrapone su visión al modelo de conjunción lingüística articulado desde la LODE y la LOGSE. La LODE fija como fin inspirador del sistema "la formación en el respeto de la pluralidad lingüística y cultural de España" (artículo 2.e). En coherencia, la LOGSE faculta al Estado a fijar los contenidos mínimos del currículo —con un tope del 55% del horario escolar en territorios con lengua cooficial y del 65% en aquellos que no la tengan (artículo 4.2)—, garantizando que todo el alumnado alcance al término de la enseñanza obligatoria el dominio pleno y la correcta capacidad de expresión en castellano y en la lengua oficial propia de su Comunidad Autónoma (artículos 13.a, 19.a y 26.a).

Clave 4: Modelos de Inclusión: Centros de Educación Especial frente a la Integración Obligatoria en Centros Ordinarios

El tratamiento de las necesidades educativas especiales sitúa en frentes opuestos la preservación de estructuras específicas y el mandato de inclusión escolar sistemática en las aulas ordinarias. La LOGSE consagró en sus artículos 36 y 37 los principios de normalización e integración escolar, dictaminando que la escolarización en centros o unidades específicas de Educación Especial poseerá un carácter estrictamente excepcional, aplicable únicamente "cuando las necesidades del alumno no puedan ser atendidas por un centro ordinario" (artículo 37.3). Esta orientación inclusiva fue profundizada por la LOPEG (Disposición Adicional Segunda), al imponer que las Administraciones garanticen una escolarización proporcionada y equilibrada de este alumnado entre todos los centros sostenidos con fondos públicos (públicos y concertados) de una misma demarcación para impedir dinámicas de segregación. 


En contraste, los sectores que defienden la propuesta del PP abogan por blindar la coexistencia y la red especializada de los centros de Educación Especial. Argumentan que estas instituciones cuentan con recursos técnicos, infraestructuras adaptadas y equipos multidisciplinares altamente cualificados que las estructuras ordinarias no logran garantizar de forma integral, salvaguardando así la facultad de las familias para elegir el entorno que mejor proteja el desarrollo de sus hijos. El artículo 108.4 de la propuesta del PP establece que: “ Las Administraciones educativas garantizarán el derecho de los padres o tutores a la elección del modelo educativo y del centro docente para estos alumnos”.


Clave 5: Evaluación de Resultados y Transparencia frente a la Evaluación Procesual


Concepto : La evaluación del rendimiento escolar enfrenta dos filosofías antagónicas: la medición mediante pruebas externas, estandarizadas y objetivas orientadas a la rendición pública de cuentas, frente al modelo procesual, continuo, global y formativo centrado en el desarrollo cualitativo del estudiante. Análisis : La LOGSE vertebró la evaluación del alumnado bajo los principios de continuidad e integración (artículos 15.1 y 22.1), condicionando la promoción de curso a la consecución global de los objetivos de etapa y no a la mera superación cuantitativa de exámenes. Asimismo, circunscribió el diagnóstico del sistema educativo al Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE, artículo 62). En contraposición, los modelos orientados a la transparencia y la rendición de cuentas promueven reválidas y evaluaciones externas objetivas que auditen los niveles de aprendizaje de cada centro y homogeneicen las exigencias del sistema. Repercusión pedagógica : La evaluación procesual previene el fracaso escolar prematuro, atiende a la evolución particular del alumno y evita mecanismos excluyentes. Por su parte, la evaluación externa de resultados busca elevar el nivel académico general, incentivar la excelencia docente y ofrecer parámetros claros y comparables sobre la eficacia y equidad del sistema formativo.

Conclusión y Pregunta para la Reflexión

El choque entre los modelos educativos en España trasciende las discrepancias normativas para reflejar un enfrentamiento doctrinal profundo: de un lado, una concepción articulada en torno a la libertad de demanda familiar, la cultura del esfuerzo, la evaluación externa y la neutralidad ideológica; de otro, la tradición socialdemócrata basada en la equidad compensatoria, la programación pública de puestos escolares, la inclusión en centros ordinarios y la formación activa en valores transversales. Ante la persistencia de esta fractura conceptual en el ordenamiento jurídico, ¿es posible construir un modelo educativo duradero que consiga armonizar la equidad social y la planificación pública con la exigencia del mérito y la libertad de elección de las familias?


Fuentes:


Ley Orgánica 8/1985, reguladora del Derecho a la Educación


Ley Orgánica 1/1990, de Ordenación General del Sistema Educativo


Ley Orgánica 9/1995, de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros Docentes


Ley Orgánica 8/1985, reguladora del Derecho a la Educación 


Ley Orgánica 3/2020, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación 


Artículo elaborado con ayuda de IA


jueves, 15 de octubre de 2026

PISA 2009-2025: Dieciséis años midiendo las mismas desigualdades

 AUDIO 77    PRESENTACIÓN  

BRECHAS: Género, Pública-Privada, Inmigración, Repetición de curso

Género, red de centros, origen migrante y repetición de curso: cuatro brechas que atraviesan la educación española y murciana, vistas a través de seis convocatorias de PISA.

Cuando en septiembre de 2026 el Ministerio de Educación y la OCDE publicaron los resultados de PISA 2025, el titular era previsible y, aun así, inquietante: el rendimiento en lectura sigue cayendo en casi todo el mundo desarrollado, y España no es una excepción. Pero detrás del titular hay una pregunta más interesante, y es la que ha motivado este trabajo: ¿qué ha pasado, en estos dieciséis años de pruebas PISA, con las brechas de equidad que pocas veces salen en los titulares? ¿Sigue habiendo una desventaja de las chicas en matemáticas? ¿De verdad los centros privados enseñan mejor, o solo escolarizan a otro alumnado? ¿Ha mejorado la integración del alumnado inmigrante? ¿Y qué le pasa a quien repite curso alguna vez al llegar a los 15 años?

Para responder hemos reconstruido, convocatoria a convocatoria (2009, 2012, 2015, 2018, 2022 y 2025), cuatro brechas de rendimiento —género, titularidad del centro, origen migrante y repetición de curso— para cuatro jurisdicciones, la Región de Murcia, España, la Unión Europea y la OCDE, cruzando los informes oficiales de cada ciclo con los datos que acaba de publicar la OCDE para 2025. El resultado es un mapa de dieciséis años que desmonta algún mito, confirma alguna sospecha y deja, también, zonas de sombra que conviene señalar con honestidad.

Una fotografía que cambia de foco (y una advertencia sobre Murcia)

Antes de entrar en las brechas, dos notas de contexto imprescindibles para leer bien los datos de 2025.

La primera es que PISA 2025 tuvo como competencia principal las ciencias —como en 2015—, y eso explica que sea el ámbito mejor documentado de esta edición. España obtiene 477 puntos en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas: por debajo del promedio de la OCDE y de la Unión Europea en las tres competencias. Es un cambio de tendencia relevante: en ciencias, España pasó de 493 puntos en 2015 a 477 en 2025, mientras que el promedio OCDE-35 solo cayó 7 puntos en el mismo periodo, así que un país que en 2015 estaba por encima de la media internacional hoy está por debajo. En lectura, el informe español habla de un «descenso ininterrumpido desde 2015», con una caída especialmente brusca en el último ciclo: 23 puntos.

La OCDE ha dedicado, por primera vez, un apartado completo a explicar por qué cae la lectura en casi todo el mundo, y propone cuatro hipótesis complementarias —no excluyentes— que merece la pena tener presentes como telón de fondo de todo lo que sigue: el alumnado parece sostener peor la atención en tareas largas y se declara menos motivado; los centros afrontan más necesidades de apoyo y más dificultades de convivencia; los sistemas educativos gestionan aulas cada vez más diversas con herramientas que a veces no bastan; y, por último, las tendencias sociales —hábitos de lectura, vida digital, secuelas de la pandemia— han cambiado el entorno en el que se aprende. El propio informe insiste en que estas causas se combinan, no compiten, y que no señalan a alumnado, profesorado y familias como responsables únicos.

La segunda nota, más técnica pero necesaria para interpretar cualquier cifra murciana de 2025: la Región de Murcia registró un 13 % de exclusiones en la muestra, un porcentaje «especialmente alto» según el propio informe. Las exclusiones de la muestra previamente seleccionada se pueden dar en los centros educativos o en los estudiantes. Por ejemplo, algunos centros educativos se pueden excluir por estar situados en zonas remotas o poco accesibles, o porque son muy pequeños, o por haber sufrido las consecuencias de un fenómeno natural (pandemia, epidemia, erupción volcánica, terremoto) u otros motivos. Los estudiantes se pueden excluir por discapacidad intelectual o física, o por un dominio limitado de la lengua de la prueba. La OCDE decidió incluir los datos murcianos en sus comparaciones internacionales, pero con una nota de advertencia sobre un riesgo de sesgo por sobreestimación. Es decir: los datos de Murcia en 2025 son utilizables, pero hay que leerlos con algo más de cautela que los del resto de comunidades; se han excluido demasiados alumnos. Lo señalamos aquí una vez para no tener que repetirlo en cada cifra.

Género: ellas en lectura, ellos en matemáticas, y Murcia disparada en 2025

La brecha de género es la más estable de las cuatro, y también la más conocida: en las seis convocatorias, sin excepción, la lectura favorece a las chicas (entre 18 y 43 puntos según año y territorio) y las matemáticas favorecen a los chicos (entre -5 y -21 puntos). Las ciencias, en cambio, se mueven cerca de la paridad, sin un patrón claro.

Lo llamativo de 2025 es la Región de Murcia. Mientras España, la UE y la OCDE mantienen un patrón razonablemente estable, Murcia dispara su brecha matemática hasta los -21,2 puntos a favor de los chicos, la mayor de toda su serie histórica y también la mayor de las cuatro jurisdicciones ese año. Es un salto brusco —en 2018 esa misma brecha era de solo -6,5 puntos— que convierte a Murcia en el territorio más volátil de un ciclo a otro, tanto en matemáticas como, históricamente, en el balance global entre las tres competencias (que ha llegado a favorecer a las chicas en 2012 y 2015, y a los chicos en el resto de convocatorias).

Público-privado: una ventaja que se evapora en cuanto se mide bien

Esta es, probablemente, la brecha con una lectura más engañosa si no se hace bien. En bruto, el alumnado de centros privados obtiene sistemáticamente mejores resultados que el de centros públicos: entre 10 y 41 puntos, según el año, en la mayor parte de la serie. Pero esa diferencia mezcla dos cosas muy distintas: el efecto real del centro y el hecho de que los centros privados escolarizan, de partida, a un alumnado con mejor nivel socioeconómico y cultural (ISEC).

Cuando se descuenta el ISEC del estudiante, y sobre todo cuando se descuenta también el ISEC del propio centro, la ventaja privada se reduce drásticamente y, en varios casos, desaparece o se invierte. En ciencias 2025, por ejemplo, España pasa de una brecha bruta de 23 puntos a sólo 7 puntos al descontar el ISEC del alumno, y a -4 puntos (ventaja pública) al descontar también el del centro. En la Región de Murcia el efecto es aún más marcado: la brecha bruta de casi 11 puntos se convierte en una ventaja de los centros públicos de más de 18 puntos una vez controlados ambos factores. El patrón se repite, con matices, en matemáticas (dato de 2022): España pasa de 35 puntos a sólo 5 al descontar ambos ISEC, y Murcia prácticamente a cero.

Buena parte de la brecha público-privada que vemos en los rankings es, en realidad, una brecha de composición social, no de eficacia docente.

Una limitación: ninguna convocatoria de PISA publica este cruce (titularidad × ISEC) para las tres competencias a la vez —cada año ofrece, como mucho, una—, así que la comparación entre años se hace necesariamente subcompetencia a subcompetencia.

Origen migrante: la brecha que Murcia no logra cerrar

Si la brecha público-privada se desinfla al controlar el ISEC, la brecha entre alumnado nativo e inmigrante es la más resistente de las cuatro y, para la Región de Murcia, la más preocupante. En todas las convocatorias con datos disponibles, Murcia presenta la brecha más amplia de las cuatro jurisdicciones analizadas —entre 54 y 63 puntos—, sistemáticamente por encima de España, la UE y la OCDE.

Parte de esta distancia tiene una explicación demográfica: en 2025, el alumnado de origen migrante representa el 26,6 % del total en la Región de Murcia, muy por encima del 20,3 % de España y del entorno del 16-17 % de la media europea y de la OCDE. Murcia no solo tiene la brecha más grande, sino también, con diferencia, la mayor proporción de alumnado al que esa brecha afecta.

El dato más noticiable del periodo reciente, sin embargo, es un cruce de trayectorias a escala europea: en 2012, la brecha española (49,7 puntos) superaba, con creces, la de la Unión Europea (32,4). En 2025 la relación se ha invertido —la brecha de la UE (48,2) supera ya a la española (39,8)— porque la brecha nativo-inmigrante ha crecido de forma sostenida en el conjunto de la Unión Europea durante toda la última década, mientras España, con altibajos, ha mejorado su posición relativa. Murcia, en cambio, no participa de esa mejora: su brecha apenas se ha movido del entorno de los 54-63 puntos en toda la serie.

Cuánto pesa el origen social

Gran parte de esa distancia, sin embargo, no es solo cuestión de pasaporte: es cuestión de renta. Cuando se descuenta el nivel socioeconómico y cultural (ISEC) del propio alumno, la brecha entre nativos e inmigrantes en matemáticas se reduce entre un tercio y casi la mitad en todos los territorios analizados. En España pasó de 52 a 36 puntos entre 2012 y su versión ajustada, y de 43 a 21 puntos en 2025. En la Región de Murcia, la comunidad con la brecha bruta más amplia de las cuatro, el ISEC explica todavía más terreno: de 59 a 39 puntos en 2012, y de 59 a 32 en 2025.

El patrón se repite en la OCDE, aunque con una diferencia importante: allí la brecha de partida es menor —34 puntos en 2012, 44 en 2025— y también se reduce a más de la mitad tras el ajuste (21 y 27, respectivamente). La Unión Europea, con datos disponibles solo para 2025, muestra un comportamiento similar: de 52 a 25 puntos. En ningún caso el ajuste hace desaparecer la brecha del todo, a diferencia de lo que ocurre con la titularidad del centro: descontado el ISEC del alumno, sigue habiendo una desventaja neta —de entre 21 y 39 puntos, según el territorio y el año— asociada específicamente a la condición migrante, más allá de la renta y los estudios de la familia.


El fenómeno, además, afecta a una proporción de alumnado cada vez mayor y el propio Informe PISA subraya que la diversidad en las aulas «no supone en sí misma un problema», pero sí un reto, porque la condición de migrante «suele coincidir con otros factores de vulnerabilidad», entre ellos el idioma que se habla en casa, algo que exige un esfuerzo añadido en las comunidades con lengua cooficial.

Que la brecha no desaparezca del todo con el ajuste no significa que sea inevitable: en ocho de los trece países con más alumnado inmigrante que España, estos estudiantes igualan o superan a los nativos en, al menos, una de las tres competencias. Es el caso de Irlanda, con un porcentaje de alumnado extranjero (23,1 %) similar al español y sin diferencias significativas de rendimiento entre unos y otros, o de Australia y Nueva Zelanda, donde el alumnado migrante aventaja a sus compañeros autóctonos en matemáticas. La diferencia, apunta el analista de PISA Tue Halgreen, tiene que ver tanto con el origen de esa población —en España, mayoritariamente Marruecos, Colombia y Rumanía; en Irlanda, Polonia o Reino Unido— como con los recursos que cada sistema educativo destina a acogerla.

Repetir curso: la brecha más grande de todas, y la menos discutida

De las cuatro desigualdades analizadas, la asociada a la repetición de curso es, con diferencia, la de mayor magnitud —y probablemente la menos presente en el debate público. En PISA 2025, el alumnado español que nunca ha repetido curso obtiene, de media, 100 puntos más en ciencias, 95 en lectura y 96 en matemáticas que el alumnado que alguna vez ha repetido curso: brechas muy superiores a las 70-90 puntos que les separan en el promedio de la OCDE o de la Unión Europea. En Murcia, la distancia es todavía mayor en ciencias y matemáticas (114 y 113 puntos, respectivamente, en 2012 y 2018, según el año).

Una brecha de 95-100 puntos entre repetidores y no repetidores equivale, aproximadamente, a 4 ó 5 años de escolarización.

Para dimensionar lo que significa esta cifra: en PISA se considera que una diferencia de unos 20 puntos equivale, aproximadamente, a un curso escolar completo de aprendizaje. Y los datos disponibles no sugieren que la repetición «recupere» después ese terreno: como señala el análisis de Las cifras de la Educación en la R.M., todo apunta a lo contrario.

Y esta situación  es aún más preocupante en la Región de Murcia donde uno de cada 11 alumnos de ESO repitió curso en 2023-24 (8,9%). La media española es del 6,8%. Sólo Castilla-La Mancha iguala esa cifra; Cataluña, con un 2,6%, la reduce a la tercera parte y con ello muestra que es posible alcanzar cifras mucho más deseables (GR-REP-ESO). En Primaria, donde casi nadie repite en el resto del país, el contraste es mayor: el 3,1% de los escolares murcianos repitió curso, más del doble que la media nacional (1,4%) y diez veces más que en Cataluña (0,3%). Es la tasa más alta de España (GR-REP-PRIMARIA).


Aquí las fuentes oficiales tienen un vacío llamativo: la convocatoria de 2022 no publicó esta tabla en el capítulo correspondiente, y 2009 solo permite una aproximación indirecta a través del rendimiento por curso académico (2º, 3º y 4º de ESO), que en aquel informe llegaba a mostrar una diferencia de 147 puntos en lectura entre el alumnado de 2º y el de 4º de ESO —el propio germen de la brecha que hoy medimos de forma más directa.

Murcia frente al horizonte de 2030

El Espacio Europeo de Educación fija dos metas muy concretas para 2030: que el porcentaje de jóvenes de 15 años con bajo rendimiento en lectura, matemáticas y ciencias baje del 15 %, y que el de jóvenes con alto rendimiento en esas mismas competencias suba, al menos, hasta el 15 %. Son los indicadores IND-EEE-03 e IND-EEE-08, y están además conectados con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 de Naciones Unidas.

Los datos de PISA 2025 (ciencias, lectura y matemáticas) arrojan un claro mensaje para la Región de Murcia. Aunque con la cautela debida a su nota de calidad muestral: el porcentaje de alumnado que no alcanza el nivel mínimo está muy por encima del objetivo europeo y también por encima aunque en menor cuantía de las otras tres jurisdicciones analizadas (España, Europa y OCDE). Pero, simétricamente, España sigue teniendo menos alumnado en los niveles altos de rendimiento que países con puntuaciones medias comparables —una pauta que, según el propio informe, se repite ciclo tras ciclo—. Dicho de otro modo: a España, y previsiblemente a Murcia todavía más, le cuesta más acercarse a la meta del 15 % de alto rendimiento que a la del 15 % de bajo rendimiento.

Una nota final sobre cómo se ha hecho este trabajo

Todas las cifras de este artículo proceden de los capítulos de equidad de los informes españoles de PISA (2009 a 2025), del volumen internacional de la OCDE y del sitio de datos educativos Las cifras de la Educación en la R.M., cuyos análisis del ISEC, la repetición y el origen migrante en 2025 coinciden, cifra a cifra, con los que hemos calculado de forma independiente a partir de las tablas fuente —una coincidencia que da bastante tranquilidad sobre la fiabilidad de ambos ejercicios. Cuando una fuente no ofrecía un dato para un año, un territorio o una competencia —algo que ocurre con más frecuencia de la deseable, especialmente con la lectura de 2018, que España no llegó a publicar por un problema de «comportamiento de respuesta inverosímil» detectado por la propia OCDE—, lo hemos señalado como tal en lugar de estimarlo.


Fuentes: MEFPD/INEE, PISA 2009-2025. Informes españoles (capítulos de equidad y capítulo 3). OCDE, PISA 2025 Results (Volume I). Las cifras de la Educación en la R.M. (cifras.amydep.org), IND-03 y 08


viernes, 18 de septiembre de 2026

LA INVERSIÓN EDUCATIVA EN LA REGIÓN DE MURCIA

 Evolución, equidad educativa y contradicciones de gestión (2002-2024)

Informe elaborado a partir de estadísticas oficiales del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y del Instituto Nacional de Estadística

Audio-75      Presentación     Web     Gráficos   

1. Introducción

España ha modificado su marco normativo educativo en numerosas ocasiones desde 1970 —LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE y LOMLOE, entre otras leyes generales, además de las reformas específicas de Formación Profesional y Universidad—, lo que ha traído consigo cambios sucesivos de modelo curricular y, sobre todo, de prioridades presupuestarias. Este informe analiza, a partir de las series oficiales de gasto público, gasto de los hogares, becas y financiación de la enseñanza concertada, cómo se ha comportado la inversión educativa en la Región de Murcia entre el inicio de la gestión educativa autónoma, 2002 y 2024, contrastándola con la media española.

El objetivo no es solo describir cifras, sino valorar en qué medida esa inversión ha servido a la mejora del sistema y a la equidad educativa, y señalar las contradicciones que, evaluadas con la misma racionalidad que se exigiría a la gestión de una gran empresa, resultan difíciles de justificar.

2. Una inversión que crece en volumen pero no cierra la brecha con España

El gasto público educativo total de la Región de Murcia (enseñanza no universitaria, universitaria, formación ocupacional y becas propias) ha pasado de 795,483 millones de euros en 2002 a 2073,087 millones en 2024, un incremento del 160,1%. El gasto no universitario, la partida que sostiene los colegios e institutos, ha crecido en paralelo un 172,18%. Se trata, en términos absolutos, de una trayectoria de mejora: hoy hay más recursos que hace veintiún años.  Gráficos

Sin embargo, ese crecimiento no ha servido para cerrar la distancia con el resto de comunidades autónomas. El gasto público por alumno en enseñanza no universitaria en Murcia era, en 2004, de 3.504 euros, un 15,9% inferior a la media nacional (4.168 euros). Veinte años después, en 2023, Murcia gasta 6.088 euros por alumno frente a una media española de 6.851 euros: una diferencia del 11,1%. La región ha mejorado su gasto por alumno en términos nominales, pero apenas ha recortado unos pocos puntos porcentuales de distancia respecto a España en dos décadas, y de forma nada lineal: la brecha llegó a reducirse hasta el 5,8% en 2019, para volver a ensancharse hasta el 12% en 2022 tras la pandemia, y solo corregirse levemente hasta el 11,1% en 2023. Murcia ha estado instalada de forma prácticamente permanente en la mitad inferior de la tabla de gasto por alumno, junto a Madrid, Andalucía o la Comunitat Valenciana, sin acercarse en ningún momento a comunidades como el País Vasco o Navarra, que gastan entre 2.000 y 3.000 euros más por alumno y año.Gráficos del gasto por alumno

Otro dato revelador: la propia serie del Ministerio calcula la distancia de cada comunidad respecto a su máximo histórico de gasto por alumno, alcanzado en 2009, antes de los recortes de la crisis financiera. Murcia no recuperó ese nivel real de gasto por alumno hasta 2021, es decir, necesitó doce años para regresar al punto de partida. Ninguna organización consideraría razonable un plan de recuperación de doce años tras una caída de inversión, y menos cuando esa inversión afecta a un activo tan sensible al largo plazo como es la formación de las personas.



3. La erosión silenciosa de las políticas de equidad

Si el análisis se detiene en la cifra global, el diagnóstico podría parecer moderadamente positivo: más dinero, año tras año. El problema surge al mirar la composición interna del gasto, donde aparecen las partidas que sirven más directamente a la equidad educativa —compensar el origen socioeconómico del alumnado, sostener al profesorado con mejor formación, mantener ayudas propias al estudio— y que han evolucionado en sentido inverso al del presupuesto total.

La partida de Educación Compensatoria, destinada a paliar las desigualdades de origen del alumnado, pasó de 9,5 millones de euros en 2007 a solo 1,17 millones en 2023: una caída del 87,7%, mientras que en el mismo periodo el gasto no universitario global creció un 57%. Es decir, mientras el presupuesto total crecía más de la mitad, la partida reservada específicamente a compensar desigualdades desaparecía casi por completo. Gráfico

Algo parecido ocurre con la formación y el perfeccionamiento del profesorado, que llegó a superar los 13,6 millones de euros en 2012 y se ha desplomado hasta 2,2 millones en 2023 (-83,6%), con oscilaciones muy bruscas de un año a otro. En cualquier organización que dependa de su capital humano —y ninguna depende tanto de él como un sistema educativo— reducir en cuatro quintas partes la inversión en la cualificación continua de su personal es una señal de desinversión estratégica, no de simple ajuste coyuntural. Gráfico

Las becas y ayudas en la Región de Murcia (incluidas las financiadas por el MEC) alcanzaron su máximo en 2010, con 18,2 millones de euros, y en 2023 se sitúan en 7,1 millones: un 61% menos. Esta caída resulta más llamativa si se compara con la trayectoria del sistema estatal de becas que se incrementó en ese periodo un 85,9%. Mientras el Estado reforzaba su apuesta por las becas, la aportación propia de la Región de Murcia a esa misma política de equidad se mantenía muy por debajo de los niveles alcanzados una década atrás. Gráfico

Un último dato, que conviene manejar con cautela metodológica porque puede reflejar diferencias de contabilización entre administraciones, resulta igualmente llamativo: en el desglose de gasto por comunidad autónoma para 2024, la columna de becas y ayudas con cargo al presupuesto autonómico murciano asciende a apenas 1,9 millones de euros, frente a los 417,5 millones de Andalucía, los 284,3 millones de Madrid o los 167,5 millones de Cataluña. Aun descontando posibles diferencias de criterio contable entre administraciones, la magnitud de la distancia sugiere que Murcia delega en el sistema estatal la práctica totalidad del esfuerzo en becas, con una aportación propia residual.

4. La paradoja de los conciertos: el crecimiento más rápido de España se dirige a la privada

El hallazgo más difícil de encajar con una lógica de equidad aparece al analizar la financiación de conciertos y subvenciones a la enseñanza privada. Entre 2002 y 2024, el gasto público murciano en esta partida ha crecido un 280,8%, el mayor incremento acumulado de las diecisiete comunidades autónomas, muy por encima de Madrid (+199,9%), La Rioja (+209,2%) o Andalucía (+173,5%). Ninguna otra comunidad ha multiplicado tan rápido su apuesta presupuestaria por la enseñanza concertada en las últimas dos décadas. Gráfico

Este dato conecta directamente con el apartado anterior: en las mismas dos décadas en que la financiación de conciertos crecía más que en ningún otro territorio de España, la partida de educación compensatoria caía un 87,7% y la de formación del profesorado un 83,6%. No parece una coincidencia menor. En la estructura del gasto no universitario murciano, los conciertos y subvenciones a la privada representan ya el 12,6% del gasto estructural, un porcentaje intermedio en el conjunto de España —lejos del 27,8% del País Vasco, pero por encima de comunidades como Castilla y León—, alcanzado, sin embargo, desde una base muy baja y con la velocidad de crecimiento más alta del país. La región no destina hoy el porcentaje más elevado de España a la concertada, pero es la que más rápidamente se ha movido hacia ese modelo, precisamente mientras contraía las partidas dirigidas a paliar la desigualdad dentro del propio sistema público.

5. El gasto de las familias: cuando la escuela no cubre todo el coste

La Encuesta sobre el Gasto de los Hogares en Educación del INE, referida al curso 2023-2024, sitúa a la Región de Murcia en un gasto medio por estudiante de 1.569 euros al año, un 23,7% por debajo de la media nacional (2.056 euros), en el puesto 14 de las 19 comunidades y ciudades autónomas analizadas. Esta cifra admite dos lecturas opuestas: puede ser una señal positiva —la red pública murciana absorbería más necesidades sin trasladar coste a las familias— o una señal de menor capacidad adquisitiva de los hogares para complementar la educación de sus hijos con actividades, materiales o refuerzo privado. Los datos disponibles no permiten dirimir cuál de las dos lecturas predomina, pero cualquiera de ellas exige matizarse con la caída simultánea del gasto público en becas propias y en compensatoria: si las familias murcianas gastan menos de su bolsillo y, a la vez, la administración regional reduce su red de apoyo a quienes menos tienen, el resultado combinado apunta a una posible menor inversión total per cápita en el desarrollo educativo del alumnado murciano —ni pública ni privada— en comparación con la mayoría del país. Gráfico

6. Lectura desde la lógica de gestión de una gran empresa

Si estos datos se leyeran como los de una empresa que invierte en su principal activo productivo —su capital humano futuro—, aparecen varias incoherencias que un consejo de administración difícilmente aceptaría sin una explicación explícita:

  • Desproporción entre costes fijos y partidas estratégicas: los gastos de personal absorben el 72,5% del presupuesto no universitario murciano, un porcentaje elevado en el contexto español, mientras las partidas con mayor potencial de retorno a medio plazo —formación continua del profesorado y compensación de desigualdades de origen— son precisamente las que más se han recortado. Ninguna organización competitiva financiaría estructuralmente sus costes fijos vaciando su presupuesto de formación y de control de calidad del servicio que presta.

  • Un ciclo de recuperación anormalmente largo: recuperar el nivel de gasto por alumno previo a la crisis de 2008 tardó doce años, hasta 2021. En un plan de negocio, una caída de inversión que tarda más de una década en repararse se interpreta como un problema estructural de infrafinanciación de base, no como un simple bache cíclico.

  • Inversión creciente en un proveedor externo mientras se recorta el departamento de calidad interno: destinar el mayor incremento porcentual de España en dos décadas a la financiación de centros privados concertados —una suerte de proveedor subcontratado— mientras la partida interna de compensación de desigualdades cae un 87,7% equivale, en términos empresariales, a aumentar el gasto en subcontratación muy por encima de la media del sector mientras se desmantela el área que garantiza la calidad y la equidad del servicio propio.

  • Discontinuidad estratégica: la formación del profesorado murciano ha oscilado de forma extrema de un año a otro —de más de 7 millones de euros en 2013 a apenas 204.900 euros en 2017, y de vuelta a 2,2 millones en 2023—, una volatilidad incompatible con una política de desarrollo de talento sostenida. Los retornos de la inversión en capital humano, como los de cualquier inversión, solo se materializan con horizontes de varios años; una asignación que cambia de criterio casi cada año difícilmente puede rendir esos frutos.

  • Persistencia de una brecha estructural sin plan explícito de convergencia: llevar dos décadas gastando entre un 6% y un 16% menos por alumno que la media nacional, sin que la documentación presupuestaria disponible explicite un objetivo de convergencia con fecha y metas, equivale a que una organización opere de forma permanente por debajo del estándar de coste-eficiencia de su sector sin plan correctivo: se normaliza una desventaja estructural en lugar de corregirla.

7. Conclusiones y recomendaciones

En síntesis, el sistema educativo de la Región de Murcia ha recibido más recursos públicos en términos absolutos durante las últimas dos décadas, pero esa mejora cuantitativa conviene no confundirla con una mejora equivalente en materia de equidad:

  • El gasto por alumno murciano sigue de forma persistente por debajo de la media nacional, sin que la brecha se haya cerrado de forma sostenida en veinte años.

  • Las partidas más directamente vinculadas a la igualdad de oportunidades —compensatoria, formación del profesorado y becas propias— se han reducido drásticamente, entre un 62% y un 88%, justo en el periodo en que el presupuesto total crecía con fuerza.

  • La financiación de la enseñanza concertada ha crecido más rápido en Murcia que en cualquier otra comunidad autónoma española, en paralelo a ese recorte de las partidas de equidad.

  • El gasto de las familias murcianas en educación es inferior a la media española, lo que exige un análisis específico sobre si responde a una mayor cobertura pública o a una menor capacidad económica de los hogares.

Desde una lógica de gestión, estos datos sugieren la conveniencia de recuperar y estabilizar la inversión en compensatoria y en formación docente mediante una senda plurianual comprometida; explicitar un objetivo de convergencia del gasto por alumno con la media nacional, con plazos y seguimiento públicos; y someter el ritmo de crecimiento de la financiación a la concertada a la misma exigencia de rendición de cuentas y de impacto en la equidad que debería aplicarse a cualquier partida de gasto público.

Fuentes:

  •  Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (Estadística del Gasto Público en Educación, series desde 1992) e Instituto Nacional de Estadística (Encuesta sobre el Gasto de los Hogares en Educación), a partir de los archivos de datos aportados.

  • Las Cifras de la Educación en la Región de Murcia

Artículo elaborado con ayuda de IA