PODCAST - PRESENTACIÓN
Cuando analizamos la salud de una región, solemos enfocarnos en la frialdad de los diagnósticos y la eficacia de los tratamientos químicos. Sin embargo, la estructura de nuestra sociedad —la forma en que envejecemos, con quién compartimos techo, el saldo de nuestra cuenta bancaria y cómo de eficaz es el sistema sanitario— actúan como un mapa invisible que determina el impacto real de una enfermedad.
La evolución del cáncer en Andalucía durante el siglo XXI presenta una dinámica compleja, caracterizada por un descenso generalizado en la mortalidad tumoral, pero con marcadas excepciones y un reciente cambio de tendencia hacia la sobremortalidad en el último sexenio analizado.
1. Tendencia General y Periodos de Descenso (2000-2020)
Entre los años 2000 y 2020, las tasas estandarizadas de mortalidad (TEM) por tumores en Andalucía han seguido, de forma global, una trayectoria descendente.
Hombres: Se identifica un único periodo de descenso constante durante los 21 años de estudio, con un porcentaje de cambio anual (APC) de -1,54. Este descenso se observa en casi todos los tipos de tumores, destacando el de pulmón, próstata y estómago.
Mujeres: La evolución ha sido más lenta y menos uniforme. Se distinguen dos fases:
2000-2014: Un periodo de descenso significativo con un APC de -1,08.
2014-2020: Un periodo de estancamiento donde el ritmo de descenso se detuvo (APC -0,12, no significativo).
Mortalidad Infantil y Joven (0-39 años): En estos grupos de edad, la tendencia ha sido decreciente de forma constante durante todo el periodo en ambos sexos.
Pero esta evolución no ha sido igual en todo el territorio, apreciándose dos zonas diferentes:
Patrón Este-Oeste: Se mantiene una sobremortalidad histórica en las provincias occidentales (Cádiz, Sevilla y Huelva), especialmente en hombres, patrón que persiste desde finales del siglo XX hasta el trienio 2018-2020.
Cádiz: Destaca por presentar las tasas más altas de mortalidad por tumores y específicamente por cáncer de mama tanto al inicio como al final del periodo analizado.
2. El Cambio de Tendencia Reciente: Sobremortalidad (2019-2024)
Se ha producido una inversión preocupante en la tendencia de mortalidad en los últimos años:
Inversión de la tendencia: Un estudio publicado en Gaceta Sanitaria señala que, tras años de estar por debajo de lo esperado, Andalucía registró entre 2019 y 2024 una sobremortalidad de 3.701 muertes extra por cáncer.
Tipos afectados: Este exceso de mortalidad ha sido especialmente significativo en tumores malignos en general, destacando el cáncer de colon-recto (820 casos extra) y el de mama (275 casos extra), tumores donde el tiempo de diagnóstico es vital para la supervivencia.
Hipótesis del aumento: Los investigadores plantean que detrás de este exceso de mortalidad (una media de 617 muertes extra al año) se encuentran problemas de accesibilidad, oportunidad y calidad en la atención oncológica.
Muchos de estos fallecimientos por tumores pueden clasificarse como mortalidad potencialmente evitable con la atención sanitaria (MPE-AS).
Esto significa que estas muertes podrían haberse evitado mediante una asistencia sanitaria efectiva y a tiempo, incluyendo tanto el tratamiento como la prevención secundaria una vez que la enfermedad ya ha aparecido.
En tumores como el de mama, las tasas de mortalidad en mujeres andaluzas menores de 75 años han sido superiores a las del resto de España, lo que sugiere una menor supervivencia vinculada a áreas de mejora en el diagnóstico temprano y tratamiento.
Las listas de espera y los retrasos diagnósticos tienen un impacto crítico en el aumento de la mortalidad por cáncer en Andalucía, especialmente en años recientes, al comprometer la "oportunidad" del tratamiento y la detección precoz.
3. Impacto de la saturación del sistema (Pandemia)
La sobrecarga del sistema sanitario, especialmente agravada por la pandemia de COVID-19, provocó una falta de atención eficaz y puntual.
Priorización y miedo: El sistema priorizó los casos de COVID-19, lo que conllevó retrasos en otros problemas crónicos como el cáncer. Además, el miedo de la población y las restricciones de movilidad dificultaron el acceso a los servicios sanitarios.
Efecto en la supervivencia: Se han documentado retrasos diagnósticos y de tratamiento que se asocian directamente con un aumento de la mortalidad por cáncer.
4. Deficiencias en los programas de cribado
El retraso en la implementación y el bajo alcance de los programas de detección precoz actúan como un "cuello de botella" que incrementa las muertes:
Cáncer colorrectal: En Andalucía, los programas de cribado llegaban sólo al 3,74% de la población de riesgo, mientras que en otras comunidades alcanzaban el 100%. Los hombres con menor nivel socioeconómico presentan los niveles más bajos de participación.
Cáncer de mama: Se ha observado que las provincias con menor cobertura de cribado (como Huelva, Sevilla y Cádiz en diversos periodos) coinciden con los patrones de exceso de mortalidad en la región.
En resumen, el crecimiento de la mortalidad no se debe sólo a factores biológicos o de riesgo, sino a fallos en la gestión de los tiempos del sistema sanitario, lo que impide que los pacientes reciban un diagnóstico y tratamiento en el momento óptimo para la curación.
Fuentes:
- La sobremortalidad por cáncer en la provincia de Huelva. Mirar al pasado para explicar el presente, de Antonio Escolar.
- Santos-Sánchez V, Córdoba-Doña JA, Viciana F, Escolar-Pujolar A, Pozzi L, Ramis R (2020) Variaciones geográficas en la mortalidad por cáncer y desigualdades sociales en el sur de España (Andalucía). 2002-2013. MÁS UNO 15(5): e0233397. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0233397
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