1. El "techo" de gasto se queda corto: un crecimiento fuera de control
Uno de los pilares de la estabilidad es la regla de gasto, un límite diseñado para que las administraciones no gasten por encima de su capacidad de crecimiento real. En Murcia, este límite se ha convertido en una barrera que se desborda sistemáticamente.
Según la AIReF, el gasto computable de la región crecerá un 6,3% en 2026, una cifra que prácticamente duplica el límite del 3,3% fijado para ese año. Esta tendencia ya se observa en 2025, donde se prevé un crecimiento del 4%, superando el 3,2% permitido. Para un analista, esto indica que la región está aumentando sus gastos estructurales a un ritmo que los ingresos ordinarios no podrán sostener a largo plazo.
"La AIReF sigue apreciando riesgo de incumplimiento de la regla de gasto en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia en 2025 y 2026 [...] los gastos de ejecución a la fecha muestran que las medidas de ahorro de gasto incorporadas en el Plan Económico Financiero 2025-2026 (PEF) no están desplegando los efectos valorados por la comunidad".
2. El espejismo de los ingresos: "suerte" judicial y rebajas fiscales permanentes
La salud de los ingresos murcianos depende peligrosamente de factores extraordinarios denominados "one-off" (ingresos de una sola vez que no volverán a repetirse). La comunidad confía en inyecciones puntuales que suman 122 millones de euros:
61 millones por el litigio del aeropuerto de Corvera.
61 millones recuperados tras el conflicto judicial con los suministradores de pañales.
Mientras estos ingresos extraordinarios maquillan las cuentas, la región aplica rebajas fiscales permanentes que erosionan su base de recaudación estructural: 19 millones menos por IRPF, entre 4 y 6 millones de caída por el ITPAJD y 7 millones menos en Patrimonio para 2026. Aunque se ha incorporado un nuevo impuesto sobre el margen de intereses y comisiones bancarias para compensar la retirada de otras ayudas estatales, la dependencia de victorias judiciales únicas frente a una pérdida constante de ingresos tributarios propios crea una vulnerabilidad financiera extrema.
3. La trampa de la deuda: el 94% depende del auxilio del Estado
La situación del endeudamiento en Murcia es crítica, no solo por su volumen, sino por la falta de autonomía financiera. A mediados de 2025, los mecanismos extraordinarios de financiación estatal representaban ya el 94,4% de la deuda total regional.
Para 2026, se prevé que la deuda se sitúe en un 30,5% del PIB. Es vital entender un matiz técnico: esta ratio mejora respecto al 32,2% de 2024 no porque la región esté devolviendo el dinero, sino por el llamado "efecto PIB" (la economía crece más rápido de lo que se acumula la deuda). Sin embargo, la presión real aumenta: el pago de intereses se duplicará, pasando del 0,4% del PIB en 2019 al 0,9% en 2030. Cada vez más impuestos se destinarán a pagar a los acreedores en lugar de a servicios públicos.
4. El abismo en las previsiones: ¿0,1% o 1,1% de déficit?
Existe una desconexión total entre lo que el Gobierno regional espera y lo que el supervisor fiscal proyecta. Mientras la Comunidad Autónoma insiste en un déficit del 0,1% para 2025 y 2026, la AIReF es mucho más realista y sombría: sitúa el déficit en el 1,3% para 2025 y el 1,1% para 2026.
¿Por qué esta diferencia de un punto porcentual? Principalmente por el escepticismo ante el Plan Económico Financiero (PEF). El Gobierno regional promete ahorros de 89 millones en 2025 y 192 millones en 2026 mediante el control del gasto sanitario. Sin embargo, los datos reales muestran que el gasto en conciertos y farmacia dispensada con receta sigue al alza, y que los costes de personal crecerán un 4% (frente al 1% que estima la comunidad).
Conclusión y mirada al 2030
La Región de Murcia se enfrenta a un desafío de gestión que va más allá de un solo año. La senda actual, con un gasto primario neto que supera las referencias europeas (media del 4,3% frente al 3,4% permitido), conduce a un escenario de déficit persistente del 1,1% hasta 2030 si no hay cambios drásticos. Las medidas de ahorro actuales no parecen estar surtiendo efecto y la consolidación de las rebajas fiscales impide que la recaudación acompañe al gasto.
Ante este panorama, cabe hacerse una pregunta provocadora: ¿Es posible mantener el ritmo de gasto actual basando la estabilidad financiera en ingresos extraordinarios y el auxilio constante del Estado?
Artículo elaborado a partir del INFORME SOBRE LAS LÍNEAS FUNDAMENTALES DE PRESUPUESTOS 2026 DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA REGIÓN DE MURCIA (AIREF-Nov 2025-Informe 82/26), con ayuda de IA
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