jueves, 12 de febrero de 2026

¿El fin de la diplomacia? El radical plan de la Administración Trump para una «revolución cultural» en Europa

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La alianza transatlántica, piedra angular de la estabilidad global desde 1945, está siendo sometida a una disección ideológica sin precedentes. Lo que tradicionalmente se gestionaba en los salones de Bruselas y Washington como una arquitectura de intereses compartidos y tratados de defensa, ha mutado en una «guerra civilizacional». A través del manifiesto “La necesidad de aliados civilizacionales en Europa” publicado en la plataforma  Substack  por la cuenta oficial del Departamento de Estado —y firmado por  Samuel Samson , asesor principal de la Oficina para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo—, Washington ha emitido lo que solo puede describirse como un llamamiento al «cambio de régimen» en el continente europeo.Este giro no es una mera reformulación diplomática; es un evento con una  función ilocutiva  clara: el lenguaje aquí no solo describe una realidad, sino que busca crearla. La Administración Trump ya no aspira a colaborar con la Unión Europea actual, sino a desmantelar su consenso liberal para sustituirlo por una red de «naciones cristianas» alineadas con el polo imperial estadounidense.

1. Del aliado estratégico al «Cambio de Régimen» explícito

La nueva doctrina de Samson abandona la ambigüedad. El texto propone transformar la Unión en un agregado de naciones soberanas que compartan la visión ideológica del trumpismo, dirigiendo su mensaje de forma explícita hacia el  Rassemblement National  en Francia, la  AfD  en Alemania y el  PiS  en Polonia.Este apoyo no es casual en sus tiempos: se produce en el marco de la  segunda vuelta de las elecciones presidenciales polacas , donde la extrema derecha se enfrenta a una posible derrota. La intervención del Departamento de Estado busca apuntalar a estos aliados naturales en un momento de urgencia electoral. Como señala el análisis de  El Grand Continent , este enfoque no es una diplomacia de cooperación, sino un proyecto de  vasallización  en el que Europa solo es reconocida como soberana si se pliega a los valores dictados desde Washington.

2. El borrado deliberado de la Ilustración y la deriva autoritaria

El aspecto más perturbador del manifiesto de Samson es su genealogía intelectual, una  lectura «skinneriana»  que manipula los conceptos para servir a una agenda de poder. Al definir la identidad occidental, el texto omite deliberadamente la Ilustración europea y el legado de la Revolución Francesa. En su lugar, traza una línea directa que va desde Atenas y Roma hasta el cristianismo medieval y el derecho consuetudinario inglés. Esta omisión no es un error académico, sino un acto revolucionario: busca sustituir la soberanía popular y los derechos humanos universales por el «derecho natural» y la «ética de la virtud». Esta visión  neomonárquica  o  neorreaccionaria  vacía de contenido la democracia representativa moderna.Nuestra asociación transatlántica se basa en una rica tradición occidental fundada en el derecho natural, la ética de la virtud y la soberanía nacional.El peligro de este revisionismo queda ilustrado por las recientes declaraciones de la Secretaria de Seguridad Interior,  Kristi Noem . En una audiencia ante el Senado, Noem llegó a redefinir el  Habeas Corpus  —cimiento de la libertad individual frente al poder— no como una garantía ciudadana, sino como un «derecho constitucional del presidente estadounidense para eliminar a cualquier persona». Este es el fin último de la doctrina Samson: una autoridad imperial que utiliza la tradición para justificar el poder absoluto.

3. La libertad de expresión como arma geopolítica y de visados

Bajo el mandato del Secretario de Estado  Marco Rubio , la administración ha convertido la libertad de expresión en una herramienta de coacción digital. Mediante la aplicación de la  sección 212(a)(3)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad , EE. UU. ha comenzado a imponer restricciones de visado a funcionarios europeos que promuevan la regulación de contenidos en plataformas tecnológicas.Esta medida califica las leyes de regulación digital de la UE como ataques a la soberanía estadounidense. Para Washington, proteger a Silicon Valley es una prioridad de seguridad nacional que justifica intervenir en los asuntos internos de sus aliados. Esta injerencia ya es física: el Departamento de Estado envió equipos al Reino Unido para entrevistar a activistas como  Adam Smith-Connor y Livia Tossici-Bolt , quienes fueron detenidos por rezar en silencio o por publicaciones ofensivas en redes sociales, con el fin de recolectar pruebas contra el gobierno británico.

4. El «Modelo Húngaro» frente al fracaso de Fukuyama

Para la Administración Trump, el «orden liberal mundial» que Francis Fukuyama describió como el cenit de la historia es hoy una «promesa hecha trizas». En su lugar, se propone a Hungría como el estándar de oro para el resto del continente. El manifiesto establece un contraste dialéctico demoledor:

  • El Liberalismo Mundial:  Definido como una «ofensiva contra la civilización occidental» que utiliza la censura digital, promueve las migraciones masivas y es gestionado por una «clase dirigente decadente» que teme a su pueblo.

  • La Renovación Civilizacional:  Un retorno a las raíces espirituales, donde la exclusión de partidos como AfD del proceso electoral alemán o la persecución judicial contra Marine Le Pen se presentan como pruebas de la tiranía del sistema actual.

5. La sombra de Silicon Valley y la matriz rusa

Detrás de este manifiesto no solo late la política de Washington, sino la influencia de los «señores de Silicon Valley» y teóricos como  Curtis Yarvin . La doctrina de la «recolonización» de Yarvin y las lecciones sobre el «Anticristo» de  Peter Thiel  en la Academia Francesa impregnan el texto de Samson. Es una visión donde el «tecno-cesarismo» se encuentra con el tradicionalismo religioso.Sin embargo, la contradicción más flagrante surge al analizar lo que el periodista  Yaroslav Trofimov  denomina la hipocresía democrática de la administración. Mientras Washington acusa a Europa de «asfixiar la democracia» por regular redes sociales, valida como expresiones legítimas de voluntad popular los referéndums celebrados por Rusia en  Zaporiyia y Crimea .Esta es la  matriz rusa  de la nueva derecha estadounidense. Como advierte  Pasquale Annicchino , estamos asistiendo a un viaje circular de ideas: las nociones de la derecha religiosa de EE. UU., tras haber influido en la estructura autoritaria de la Rusia de Putin, regresan ahora a Washington con una carga autoritaria reforzada, listas para ser exportadas de vuelta a Europa como una herramienta de desestabilización.

Conclusión: La autonomía europea en la encrucijada

El documento de Samuel Samson confirma que Europa ya no es considerada un socio en igualdad de condiciones, sino un territorio a ser «liberado» de su propio legado ilustrado. La presión es total: o el continente acepta su transformación en una serie de satélites ideológicos bajo tutela estadounidense, o se prepara para una ruptura definitiva con su aliado histórico.Frente a este «tecno-cesarismo» que utiliza a Nietzsche y a Tomás de Aquino para justificar la demolición de la democracia liberal, Europa se enfrenta a su pregunta existencial definitiva: ¿podrá defender su modelo regulador y secular, o sucumbirá a la revolución cultural dirigida desde el otro lado del Atlántico? Lo que está en juego no es solo un acuerdo comercial o militar, sino la supervivencia misma de la Ilustración como proyecto político.



Artículo elaborado con ayuda de IA


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