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sábado, 30 de mayo de 2026

30-De la Redistribución a la Pre-distribución: El nuevo contrato social del siglo XXI

PODCAST    PRESENTACIÓN  Lista Consenso Londres

Consenso de Londres  es el nombre que recibe una propuesta académica y política que busca actualizar los principios económicos del siglo XXI para superar las limitaciones del antiguo Consenso de Washington. Su publicación principal data de 2025 y aparece para repensar las políticas económicas vigentes, ante los retos del siglo XXI. 

El Consenso de Washington es un término acuñado en 1989 por el economista John Williamson con el objetivo de describir un paquete de reformas «estándar» para países en desarrollo azotados por la crisis financiera, según las instituciones bajo la órbita de Washington D. C. (como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos). Se creó como respuesta a la crisis de la deuda en América Latina y coincidió con la caída del muro de Berlín en 1989.

Motivaciones fundamentales

El Consenso de Washington buscaba la eficiencia a través de una lista de "haceres y no haceres" (los "diez mandamientos") centrados en la disciplina fiscal, la liberalización comercial y la privatización. Su premisa era que, si los precios y las políticas eran correctas, el crecimiento seguiría de forma natural 


El Consenso de Londres nace de la necesidad de abordar desafíos globales que el marco anterior ignoró o agravó, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, las pandemias, las desigualdades sociales profundas y los efectos de la revolución tecnológica y la inteligencia artificial. Su objetivo es construir economías más inclusivas y resilientes


Síntomas de fracaso del Consenso de Washington


Son múltiples síntomas que evidencian la necesidad de un nuevo enfoque:


  1. Negligencia de los factores sociales e institucionales: Se ignoró que el crecimiento sostenido requiere instituciones sólidas y cohesión social, elementos que el modelo anterior tomó como dados o secundarios.

  2. Persistencia y profundización de la desigualdad: El enfoque en la eficiencia estática a menudo aumentó la brecha entre ricos y pobres, descuidando las redes de seguridad social y provocando un aumento de los movimientos populistas.

  3. La crisis del aprendizaje: Aunque el Consenso de Washington logró ampliar la escolarización (acceso), fracasó en la calidad educativa ("la escuela no es aprendizaje"), dejando a millones de jóvenes sin las competencias necesarias para el mercado laboral actual.

  4. Incapacidad del Estado: Al promover un "Estado pequeño", se socavó la capacidad estatal necesaria incluso para las tareas más básicas, como la salud primaria, la recaudación de impuestos eficiente o la regulación de mercados financieros.

  5. Vulnerabilidad ante crisis sistémicas:El modelo no preparó a las naciones para *shocks* no asegurables, como la crisis financiera de 2008 o la pandemia de COVID-19, donde se demostró que el Estado debe actuar como “asegurador de última instancia"..

  6. Trampa de la deuda y "ajustes con rostro humano": En regiones como África y América Latina, los programas de ajuste estructural impuestos resultaron en "décadas perdidas", donde el servicio de la deuda impidió inversiones vitales en capital humano y adaptación al clima


La política social y la equidad

El debate sobre la política social y la equidad en el marco del Consenso de Londres representa un cambio profundo respecto al paradigma anterior, al sostener que la eficiencia económica y la justicia social no son objetivos separados, sino interdependientes. Mientras que el Consenso de Washington se centraba en la eficiencia estática (gestionar bien lo que ya existe) y asumió que el crecimiento "goteará los beneficios" hacia abajo, el nuevo enfoque prioriza el bienestar multidimensional (como la autoestima, el respeto, el estatus social y el reconocimiento público), la creación de capacidades desde el origen y minimizar los predictores sociales de la marginalidad

La Equidad como Motor de Eficiencia

En el Consenso de Londres, la equidad no se busca solo por razones morales, sino como un requisito para el éxito económico.

  • Mala asignación de talento: Las desigualdades de género y raza se ven como un desperdicio masivo de capital humano; eliminar las barreras que impiden a individuos talentosos acceder a "buenos empleos" impulsa la productividad agregada.

  • Estabilidad política: Se reconoce que la alta desigualdad erosiona la calidad de las instituciones políticas, facilitando la "captura del Estado" por parte de élites y alimentando el populismo autoritario como respuesta al sentimiento de ser "dejados atrás".

  • Cohesión social: Las políticas deben evaluarse no solo por su impacto técnico, sino por su capacidad para construir comunidades de destino y confianza mutua, elementos que el modelo puramente mercantilista ignoraba.

De la Redistribución a la Pre-distribución

Una de las tesis centrales es el giro hacia la pre-distribución, que busca corregir la desigualdad antes de que el mercado asigne las recompensas.

  • Romper el "maleficio familiar": Se argumenta que la familia es la mayor institución reproductora de desigualdad. Por ello, el consenso enfatiza la inversión en el desarrollo de la primera infancia (nutrición y estimulación cognitiva) para nivelar el campo de juego antes de entrar al sistema escolar.

  • Calidad sobre acceso: En educación, el éxito pasado en ampliar la escolarización ha dado paso a una "crisis del aprendizaje"; la política social debe enfocarse ahora en que los niños realmente adquieran competencias, no solo que asistan a clase.

  • Productivismo: En lugar de depender únicamente de transferencias monetarias ex-post, se propone intervenir en la oferta para generar "buenos empleos" que ofrezcan dignidad, autonomía y salarios que reflejan la productividad.


El Estado de Bienestar como Mosaico y Asegurador

El nuevo consenso rechaza la elección binaria entre Estado o mercado, proponiendo en su lugar un "mosaico" de intervenciones optimizadas según el contexto.

  • Asegurador de última instancia: Ante crisis sistémicas (pandemias, cambio climático), el Estado debe actuar como un seguro que los mercados privados no pueden proveer, protegiendo a los ciudadanos contra choques inasegurables que destruyen el bienestar.

  • Determinantes sociales de la salud: Se debate que el sistema sanitario es solo un factor de la salud; la equidad real requiere abordar la vivienda, el empleo y el medio ambiente. Michael Marmot subraya que culpar al comportamiento individual por la mala salud ignora que la pobreza impide, por ejemplo, acceder a una dieta saludable.

El Rol de las Instituciones y la Política

Finalmente, el debate recalca que no hay "buena economía sin buena política".

  • Agencia y voz: El bienestar incluye la capacidad de los ciudadanos para influir en su entorno. Sin empoderamiento y democracia, los derechos sociales y económicos carecen de garantía a largo plazo.

  • Instituciones inclusivas: El éxito de las políticas sociales depende de la capacidad del Estado para implementarlas de forma honesta y efectiva, evitando que los recursos se desvíen hacia intereses especiales.

En conclusión, la política social en el Consenso de Londres se aleja de ser un mero mecanismo de alivio de la pobreza para convertirse en una estrategia integral de construcción de resiliencia y capacidades humanas, integrada en el núcleo mismo de la gestión económica.

Diferencias Clave en el Enfoque

Las diferencias entre el Consenso de Londres y el de   Washington marcan un cambio de paradigma en la teoría y práctica del desarrollo económico, pasando de recetas universales basadas en el mercado a un enfoque basado en principios institucionales y el bienestar social.  Los autores del Consenso de Londres proponen un enfoque multidisciplinario que integra la eficiencia de mercado con la estabilidad política, la equidad social y la sostenibilidad ambiental. Esta visión recalca que el crecimiento económico no es un fin aislado, sino una herramienta para mejorar el bienestar humano y la cohesión social. Finalmente, se subraya que el éxito de cualquier reforma depende de una colaboración estrecha entre las empresas, las instituciones públicas y una sociedad civil vigilante.


Característica

Consenso de Washington

Consenso de Londres

Meta principal

Eficiencia estática (usar los recursos que tenemos hoy de la mejor manera posible en este preciso momento ) y crecimiento del PIB

Bienestar multidimensional (autoestima, respeto, estatus social y reconocimiento público)  y resiliencia

Rol del Estado

Minimizar la intervención; el mercado como guía

Optimizar la capacidad estatal; el Estado como habilitador 

Política económica

Recetas universales ("talla única")

Principios adaptables al contexto local 

Globalización

Hiperglobalización y apertura total de capitales

Apertura comercial equilibrada con seguridad y lugar

Prioridad social

Redistribución. Alivio de la pobreza a posteriori, después del proceso productivo.

Pre-distribución (salud, educación, buenos empleos)

.Fuentes: 


Artículo elaborado con ayuda de IA




viernes, 29 de mayo de 2026

¿Por qué el crecimiento económico ya no nos hace sentir mejor? La brújula de la ONU para rescatar el futuro. Parte 3

Parte 1 Parte 2 AUDIO-41    PRESENTACIÓN


Desde hace décadas existen advertencias sobre el mal uso del PIB como medida general de progreso. En particular, uno de los artífices de la contabilidad de la renta nacional, el premio Nobel Simon Kuznets 1934, observó hace varias décadas que: «El bienestar de una nación difícilmente puede inferirse a partir de la medición de la renta nacional». 

En 2009, el Informe Stiglitz-Sen - Fitoussi argumentó que «ha llegado el momento de que nuestro sistema de medición cambie su enfoque, pasando de medir la producción económica a medir el bienestar de las personas. Y las medidas de bienestar deben enmarcarse en un contexto de sostenibilidad».

La propuesta actual de la ONU para medir el progreso "más allá del PIB" no es un esfuerzo aislado, sino la culminación de décadas de investigación, debates académicos e iniciativas nacionales e internacionales que han buscado una visión más completa del bienestar humano y planetario.

El problema central es que estamos intentando navegar las complejidades del siglo XXI con mapas del siglo XX. El Producto Interno Bruto (PIB) es una herramienta magistral para medir el flujo de caja de una economía, pero es ciego ante la depreciación de nuestro patrimonio humano y natural. Al ignorar lo que no tiene precio de mercado, hemos terminado "pidiendo prestado al futuro" para inflar el presente. Como señala el reciente informe de las Naciones Unidas  "Contar lo que realmente importa", lo que medimos influye en lo que valoramos. Para corregir este rumbo, la ONU propone una nueva brújula: un panel de 31 indicadores que nos permitan ver el "panorama completo" y, de manera crucial, el desarrollo de un  Indicador Principal de Bienestar  (Headline Indicator) que sintetice el progreso real más allá de la producción.

Este es el tercer y último de los tres artículos en los que he dividido la exposición de la propuesta de la ONU. En el primero se abordan los antecedentes, la motivación de la propuesta, la sucinta descripción de los cuatro pilares en los que se divide ésta y la agenda de implantación prevista. En el segundo me centré en describir los indicadores asociados a los pilares 1 y 2 y, en este tercer y último artículo, me centraré en la descripción de los indicadores asociados a los pilares 3 y 4.

El Pilar de la Equidad: Por qué no basta con que el "promedio" suba

El bienestar de una nación no es un promedio aritmético, sino una distribución de oportunidades. El Pilar 3 (Equidad e Inclusión) del nuevo marco de la ONU sostiene que un PIB per cápita al alza puede ser un espejismo si los beneficios se quedan en la cima de la pirámide.Desde la perspectiva del estratega, la concentración extrema de riqueza no es solo un problema ético, sino un riesgo macroeconómico. Cuando el poder económico se aglutina en el 1% más rico, se erosiona el  Capital Institucional : la confianza en los servicios civiles y la legitimidad democrática se desvanecen, convirtiendo el crecimiento en un proceso frágil y propenso al conflicto. La confianza, por tanto, debe medirse como un activo económico real, no como una variable blanda.


Indicadores clave para una prosperidad compartida:

  • Desigualdad de Riqueza:  Monitoreo específico de la porción de activos en manos del 1% más rico.

  • Brecha Salarial de Género:  Una medida de justicia sistémica que compara ingresos por hora entre hombres y mujeres.

  • Desigualdad Regional:  El acceso a la infraestructura básica, midiendo cuánta población rural vive a menos de 2 km de un camino transitable en cualquier clima."Lo que medimos determina lo que valoramos. Esa es la cuestión que este trabajo sitúa ahora en el centro de la agenda internacional". —  Pedro Manuel Moreno , Secretario General Adjunto de ONU Comercio y Desarrollo.

La cara invisible de la privación: Pobreza multidimensional y solapada

El informe introduce una precisión necesaria sobre la privación humana a través de las "privaciones superpuestas". No basta con contar billetes; hay que entender cómo se entrelazan la falta de educación, la salud precaria y la exclusión.


Nuevas métricas de la dignidad:

  • Índice de Pobreza Multidimensional (IPM):  Identifica carencias simultáneas que el ingreso no detecta. Una persona puede tener un salario por encima de la línea de pobreza pero vivir sin agua potable o acceso a salud, lo que la mantiene en una vulnerabilidad estructural.

  • Línea de Pobreza Societal:  Este concepto es vital para entender la modernidad. Reconoce que, a medida que un país se enriquece, el costo de ser un miembro funcional de la sociedad aumenta. No se trata solo de sobrevivir biológicamente, sino de tener los medios para participar activamente en la vida comunitaria y económica.

El Pilar de la Sostenibilidad: El inventario de lo que dejaremos atrás

El Pilar 4 (Sostenibilidad y Resiliencia) propone un cambio de paradigma: pasar de la contabilidad de "flujo de caja" (PIB) a la de "almacén" (Capitales). Si el PIB es el ingreso mensual de una familia, los Capitales son su patrimonio acumulado. Ignorar el agotamiento de estos activos es engañarse a uno mismo.La urgencia es científica: el informe GEO-7 revela que la degradación ambiental ya nos pasa factura. Solo la contaminación del aire cuesta  8.1 billones de dólares anuales  (el 6.1% del PIB mundial) y provoca  9 millones de muertes prematuras  al año. Seguir midiendo el éxito solo con el PIB mientras destruimos estos activos es, literalmente, quemar la casa para mantenernos calientes.


Indicadores del "almacén" nacional:

  • Capital Humano:  Más allá de la productividad, el informe vigila los "Años de vida potencial perdidos" (PYLL) por causas evitables y la tasa de jóvenes NEET (que no estudian ni trabajan), activos que se marchitan por falta de inversión.

  • Capital Social e Institucional:  La confianza interpersonal y la fe en el servicio civil se miden como activos que reducen los costos de transacción y permiten la resiliencia ante crisis."El crecimiento a cualquier coste nos deja a todos más pobres, no más ricos". —  Antonio Guterres , Secretario General de las Naciones Unidas.

La naturaleza como activo, no como recurso gratuito

Dentro de la sostenibilidad, el informe advierte sobre el  "espejismo de sostenibilidad" . Esto ocurre cuando el crecimiento del capital producido (fábricas, maquinaria) oculta la erosión catastrófica del capital natural. Para evitar este autoengaño, la ONU exige adoptar el marco SEEA (Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica) para realizar una valoración monetaria estricta de siete tipos de activos ambientales:  recursos minerales y energéticos, tierra, recursos del suelo, recursos madereros, recursos acuáticos, otros recursos biológicos y recursos hídricos . Al incluirlos en el balance nacional, la destrucción de un bosque deja de computarse como "progreso" por la venta de madera y se revela como lo que es: una pérdida neta de riqueza.

El fin de las fronteras para el bienestar

El bienestar no puede ser un juego de suma cero. El informe insiste en medir los efectos transfronterizos ( spillovers ). Una nación no es "exitosa" si su alta calidad de vida depende de exportar sus emisiones de carbono a través del comercio o de cadenas de suministro que explotan recursos ajenos. Esta interdependencia obliga a una reflexión profunda sobre la  Inteligencia Artificial (IA) . Evaluar la IA solo por su aporte al PIB sería miope. Si bien puede disparar la productividad, el estratega debe preguntarse: ¿qué ocurre con el Capital Humano si la IA aumenta el estrés laboral o el desempleo, elevando los años de vida potencial perdidos (PYLL)? Si el aumento del PIB por la IA se traduce en una erosión de la cohesión social y la salud mental, la  Riqueza Neta  de la nación podría estar disminuyendo, no aumentando.

Conclusión: Hacia una economía de lo que realmente cuenta

La propuesta de la ONU no busca jubilar al PIB, sino quitarle su corona de juez único. Al integrar la Equidad y la Sostenibilidad como pilares innegociables, transformamos la obsesión por la producción en una estrategia de progreso real. Estamos pasando de una economía de consumo a una economía de legado.Como ciudadanos y tomadores de decisiones, la pregunta es inevitable:  ¿Estamos dispuestos a que nuestro país registre un crecimiento del PIB más modesto a cambio de ser "más ricos" en capital natural, equidad de género y confianza social?  El legado para la próxima generación no será el saldo de una cuenta corriente nacional que ignoró sus costos ambientales y sociales, sino la integridad de los capitales que logremos preservar hoy. El futuro depende de que empecemos a contar, de una vez por todas, lo que realmente cuenta.


Fuentes:


Artículo elaborado con ayuda de IA


Por qué el PIB ya no es suficiente para medir tu progreso (y el del planeta)- Parte 2

Parte 1 Parte 3    AUDIO-40     PRESENTACIÓN


Desde 1980, la economía global ha mantenido una trayectoria de crecimiento casi ininterrumpida, con las breves excepciones de la crisis de 2009 y la pandemia de 2020. Bajo la lente del Producto Interno Bruto (PIB), el mundo nunca ha sido tan próspero. Sin embargo, esta cifra oculta una paradoja inquietante: mientras los índices bursátiles suben, nos encontramos sumidos en crisis ambientales, sociales y políticas cada vez más profundas y persistentes. Existe una ruptura evidente entre lo que los gobiernos persiguen como objetivos de política y lo que los ciudadanos perciben como progreso significativo.La raíz de esta desconexión es sistémica. Como bien señala el reciente consenso internacional, lo que medimos influye directamente en lo que valoramos. Durante décadas, hemos utilizado una métrica diseñada para la producción industrial como si fuera un termómetro del éxito humano, creando un "punto ciego" histórico que prioriza las ganancias a corto plazo sobre la resiliencia de las sociedades y la integridad de la biosfera.

El fin de una era: El "Tablero de Control" de la ONU

En mayo de 2026, el informe del Grupo Independiente de Expertos de Alto Nivel ha marcado el fin de la hegemonía del PIB como única brújula global. La propuesta, titulada "Contar lo que realmente importa", presenta el primer plan global para complementar el rendimiento económico con un panel de 31 indicadores prácticos diseñado para colocar a las personas y al planeta en el centro de la toma de decisiones. No se trata de una teoría abstracta, sino de un tablero operativo destinado a informar presupuestos y políticas públicas de manera inmediata. Este cambio responde a una ceguera estadística que el Secretario General de las Naciones Unidas ha denunciado con contundencia:"El PIB pasa por alto las actividades humanas que sostienen la vida y contribuyen al bienestar, al tiempo que no refleja plenamente aquellas que afectan a las personas y acaban con nuestro planeta. El crecimiento a cualquier coste nos deja a todos más pobres, no más ricos." — Antonio Guterres.

Este es el segundo de los tres artículos en los que he dividido la exposición de la propuesta de la ONU. En el primero se abordaron los antecedentes, la motivación de la propuesta, la descripción de los cuatro pilares en los que se divide la propuesta y la agenda de implantación prevista. En este me centraré en describir los indicadores asociados a los pilares 1 y 2 y, en el tercer y último artículo los indicadores asociados a los pilares 3 y 4.

Pilar 1: Los Principios Fundamentales (La "Base Moral" del Progreso)

El nuevo marco establece que no puede existir desarrollo real sin una base sólida de paz, derechos humanos y respeto por el planeta. Estos no son "temas sociales" opcionales, sino principios fundamentales que actúan como condiciones estructurales para la economía. Sin ellos, el crecimiento es solo un espejismo. El informe introduce aquí un concepto técnico vital: el  "espejismo de sostenibilidad" , un fenómeno donde la acumulación de capital humano o económico enmascara la degradación ecológica, haciendo que una nación parezca próspera mientras liquida los sistemas que sostienen su futuro.Los indicadores seleccionados para blindar esta base moral incluyen:

  • Número total de muertes relacionadas con conflictos por cada 100,000 habitantes:  Una métrica que reconoce la paz no solo como ausencia de guerra, sino como una infraestructura de seguridad física necesaria para la prosperidad.

  • Discriminación y Acoso:  Medido como la proporción de la población que informa haber sido personalmente víctima de discriminación o acoso en los últimos 12 meses.

  • Violencia de Género:  Específicamente la proporción de mujeres y niñas (que tienen o han tenido pareja) sometidas a violencia física o sexual por parte de su pareja en los últimos 12 meses.

  • Respeto por el Planeta:  Evaluado mediante las  emisiones totales de gases de efecto invernadero y emisiones por cápita , junto con el  Índice de Integridad de la Biodiversidad .Es una decisión disruptiva y necesaria que la ONU integre la biodiversidad y la paz como métricas económicas directas. Al elevarlas a la categoría de indicadores fundamentales, el marco rompe con la tradición de considerarlas "externalidades". Reconoce que una economía que crece a costa de destruir su capital natural o fomentar la violencia no está progresando, sino consumiendo sus propios cimientos.

Pilar 2: Bienestar Actual (La métrica de la vida real)

El progreso debe validarse en la experiencia vivida por las personas "aquí y ahora". El segundo pilar se aleja de las abstracciones macroeconómicas para observar dominios que determinan la calidad de vida cotidiana y la cohesión de la comunidad.


Este enfoque integral recupera la visión de que el desarrollo es la creación de un entorno para el florecimiento humano, tal como reconoció Nelson Mandela:"La paz no es solo la ausencia de conflictos; la paz es la creación de un entorno donde todos puedan prosperar, independientemente de su raza, color, credo, religión, género, clase, casta o cualquier otra marca social de diferencia."

El impacto de lo invisible: Trabajo no remunerado y Soledad

Uno de los avances más profundos del Pilar 2 es la visibilización de dimensiones que el PIB ignora por no tener un precio de mercado. El  tiempo dedicado al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado  y el  sentimiento de soledad  son ahora piezas centrales de la métrica global.La inclusión de los cuidados no remunerados ataca directamente la  "desigualdad horizontal" , específicamente de género. Este es un caso especial de desigualdad que afecta a todas las sociedades y agrava otras desventajas; al medirlo, se reconoce el valor inmenso que sostiene la vida y que tradicionalmente ha recaído sobre las mujeres sin reconocimiento estadístico. Por otro lado, medir la soledad reconoce que el aislamiento es una forma de pobreza que erosiona la salud y la confianza institucional. Cuando las políticas públicas miden estas variables, el éxito de un gobierno deja de ser una cifra de producción para convertirse en la capacidad de asegurar que el tiempo de vida no se consuma solo en la supervivencia, sino en la conexión social.

Conclusión: Hacia una nueva brújula global

La transición de una métrica única a un tablero multidimensional transforma nuestra visión del desarrollo de una carrera de velocidad a una de resistencia y cuidado. Este marco es particularmente urgente ante el auge de la Inteligencia Artificial; el informe advierte que juzgar el valor de la IA únicamente por su contribución al PIB sería miope, ya que ignora su potencial para desplazar trabajadores o concentrar poder de manera desigual. Esta nueva brújula global nos obliga a elegir. ¿Preferiría usted vivir en un país con un PIB récord, pero con altos niveles de soledad y un "espejismo de sostenibilidad" ambiental, o en uno donde el aire es limpio, existe confianza social y el progreso es, por fin, equitativo e inclusivo? El futuro de la política ya no es cuánto crecemos, sino cómo vivimos.


Fuentes:


Artículo elaborado con ayuda de IA